El remero gallego Luciano Prego acusa en su declaración a su extécnico en Astillero de pincharlo
03 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Luciano Prego Casal, el remero de Vilaboa que coincidió con José Manuel Francisco en Astillero en el año 2003 fue uno de los primeros en hablar sobre los asuntos turbios del dopaje en el mundo de las traineras. En las diligencias previas de la operación Estrobo dio un paso adelante al señalar directamente al técnico José Manuel Francisco como la persona que lo pinchaba en su época en el conjunto cántabro, del que era médico Eufemiano Fuentes, más tarde involucrado en muchas de las operaciones relacionadas con el dopaje, tanto en el ciclismo como en el atletismo. El gallego relata también en su testimonio ante los investigadores del caso Urdaibai un episodio crítico que pasó una noche, con convulsiones y visita al hospital de Valdecilla incluida.
Luciano, que lleva toda una vida en el remo y lo ha ganado todo con diferentes clubes, señala en su declaración que «cuando estaba en Astillero tomaba medicamentos por así indicarlo el médico del equipo Eufemiano Fuentes [...]. A partir del verano, cuando empieza la competición, los pinchazos eran diarios. Que al principio preguntaba [que sustancia le inyectaban], pero luego como le contestaban tú eres médico u otras frases ingeniosas, se sentía algo ridículo y ya no preguntaba más».
En el mismo testimonio ante la fiscal jefe de la Fiscalía Provincial de Vizcaya aseguró que «quien le pinchaba en las regatas era Alfredo Córdoba, que era el médico del club, pero también el entrenador, José Manuel Francisco, que este pinchaba tanto inyecciones subcutáneas, como intramusculares como intravenosas. Que a veces también le ponían parches y, los lunes, Prozac», cree el remero que para amortiguar la caída del fin de semana.
Prego Casal confirmó que había tenido una episodio crítico aquel verano del año 2003. Recordó en su declaración que había sido el tercer fin de semana de agosto, posterior al Campeonato de España. «Estaba en casa, tuvo un malestar que fue en aumento hasta llegar a convulsionar, por lo que llamó a José Manuel Francisco y le preguntó que le había metido porque se iba al médico y poder decírselo para curarse. Que el entrenador le dijo que no llamara a la ambulancia, que lo llevaba él mismo y también le aseguraba que había hablado con Eufemiano y que le había asegurado que no podía ser derivado de la medicación, pero que en ningún caso dijera nada al médico de esa medicación, inyecciones».
Lo atendieron en Valdecilla, «no dijo nada salvo que era deportista del remo», y tras ser tratado, cree que con una inyección intravenosa, al cabo de una hora dejó «de tener frío, convulsiones y tener malestar». Por último, recuerda que aquel verano del 2003 estaba más eufórico y alterado de lo normal, algo que había comentado con su familia. Aquella temporada abandonó la entidad cántabra, a la que ha vuelto este curso después de su paso por Kaiku.
Luciano Prego se reafirmó en todos los puntos de la declaración en una entrevista posterior, realizada el 14 de diciembre pasado, con agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Vizcaya. A mayores, indicó que «seguramente él mismo [el entrenador] se proveyese de las mismas sustancias en Andorra». Indicó también que el número de «inyecciones suministradas y ejercidas habilitadas por José Manuel Francisco era muy elevado, llegando incluso a habilitar una vía intravenosa de los remeros antes y después de cada prueba». Confirmó que desconocía la naturaleza de las sustancias en cuestión.