Las piernas no están diseñadas para el fútbol

La Voz

VIGO

La pubalgia es una lesión bastante habitual en el fútbol y en muchos casos suele dar mucho la lata. Para entender un poco más en qué consiste esta lesión atendemos a las explicaciones de un especialista en medicina deportiva como el doctor Elías Festa. Explica en primer lugar en qué consiste la osteopatía de pubis o pubalgia: «Cuando tienen más tensión los adductores, es decir la cara interna del muslo, que los abdominales, entonces el muslo, como estructura de reparto de fuerzas sufre y provoca tensión. Es un dolor que en la imagen radiológica se ven como unos mordisquitos, un microarrancamientos del hueso».

Destaca que «en el fútbol es habitual porque las piernas no están estructuradas para jugar al fútbol. El golpeo con la cara interna del pie no es algo diseñado biológicamente. Estamos diseñados para andar, correr y saltar pero no para hacer ese golpeo, que es lo que provoca la dolencia», apunta Festa.

El doctor señala además que es más frecuente en jugadores muy jóvenes o en los más veteranos. «Suele ocurrir en deportistas que suben de categoría, de 19 o 20 años, al incrementarse su esfuerzo físico y su carga de trabajo, o bien en deportistas que están de vuelta y por fatiga a partir de los 30 les pasa», comenta. Esta opinión coincide precisamente con el caso del céltico Hugo Mallo, que hace dos años era juvenil, y este es su segundo año como profesional.

Una vez que se entiende qué es y como se produce, lo importante es el tratamiento que hay que seguir. Para Elías Festa «hay varias técnicas, como hacer un trabajo específico de estiramiento de adductor, quitarle tensión a la parte inferior del pubis. Una vez que se intentan diferentes técnicas conservadores y no va, al final hay que operar». La intervención significa cortar el tendón del adductor medio, con lo que también pierdes cosas».

Otro especialista como el doctor Mario Galán especifica que «ese desequilibrio puede producirse debido a otras causas como una hernia inguinal o problemas de espaldas, y detectarlo es importante a la hora de decidir el tratamiento».