El As Salam de fútbol sala de Lugo integra a 12 marroquíes y a un saharaui
10 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Cuentan que el fútbol es una especie de sustituto de las guerras, que las batallas se trasladan al campo y los ejércitos son los equipos. Este concepto belicista, interesado o no, pasa por alto aspectos del balompié que no cumplen el estereotipo: la capacidad de integración, de ver juntos en un campo, vistiendo la misma camiseta, a individuos de múltiples nacionalidades, incluso supuestos enemigos que viajan en el mismo barco. Hay un club de fútbol sala en Lugo que rompe con los tópicos ya desde su nombre. Se llama As Salam, que en árabe significa la paz, y en su plantilla forman 12 marroquíes y un saharaui, Saad Brahim Salem, que además es uno de sus máximos goleadores.
As Salam comenzó a competir esta temporada en una de las ligas que organiza en Lugo la Federación Gallega de Fútbol Sala, en la División de Honor local. «Nos conocíamos de tiempo atrás. Antes nos juntábamos para jugar partidos nosotros por nuestra cuenta, pero decidimos hacer un equipo por lo legal». Lo cuenta Mohamed Ziach, uno de los fundadores, gran aficionado al fútbol (confeso madridista) que llegó a la ciudad hace cinco años, y compagina labores de jugador y de entrenador.
Voluntad
La voluntad de los jugadores es el principal motor de este equipo, que cuenta con el apoyo de la Asociación Integración, compuesta por marroquíes que viven en Lugo. Son los futbolistas los que hacen frente a todos los gastos -equipación, balones, árbitros-, y el fútbol les sirve como una vía de escape al final de la jornada, pues se reúnen para entrenar alrededor de las diez de la noche, en una pista sintética descubierta del barrio de la Piringalla. «Si llueve, tenemos que suspenderlos», lamenta Mohamed. Pero es el único lugar en el que pueden hacerlo en ciertas condiciones sin tener que pagar una cuota de alquiler. Porque, él mismo resalta uno de sus principales problemas: «Ahora mismo, la mayoría estamos en el paro».
O estudiando, como Saad Brahim, que cursa segundo de Bachiller en el Instituto de La Milagrosa. Su presencia es testimonio directo de la voluntad integradora del equipo, sin importar identidades o credos políticos. Saad los conoció en sus clases de árabe, y con ellos se entiende en este idioma, «pero sobre todo en español», que sirve como lengua franca.
«Al principio me daba un poco de cosa», reconoce Saad con un marcado acento gallego. Las ganas de jugar pudieron más; las gentes por encima de los dirigentes: «Me gusta el fútbol. Y aquí no hablamos de política. Somos diferentes, y ellos entienden mi posición con respecto al Sáhara. Aquí, queda al margen». Él, incluso participó en la última gran manifestación en Madrid en apoyo al pueblo saharaui.