Resistencia, velocidad y empate

Pedro José Barreiros Pereira
p. barreiros A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La táctica del Dépor desactivó a un Madrid que acabó apelando a la épica

27 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Mourinho, el rey de las pizarras, recibió en Riazor toda una lección táctica. El Dépor se le atragantó a uno de los gigantes de esta Liga, que, además, saltó al césped conocedor de que el Barcelona había ganado en Mallorca y que la Liga se le podía volver a escapar. Sin margen para fallar, se equivocó. Solo al final salió Di María, al que su equipo pareció necesitarlo desde el principio.

Los blancos se enfangaron en una guerra de individualidades que no le llevó a ninguna parte. Con un once donde Kaká y Özil solaparon sus funciones de generar juego, abandonaron las bandas (su gran virtud) para enredarse en el centro. La telaraña de Lotina surtió efecto y solo a la desesperada, como si el partido se tratase de una contrarreloj, fue capaz de encontrar la portería de Aranzubia. Entonces, entre el portero y los postes evitaron que quizá se repitiese el marcador de hace siete años, cuando el Oporto que entrenaba el actual dios del Madrid derribó las ilusiones blanquiazules con un famélico 0-1.

La receta del Dépor se basó en el esfuerzo ingente de sus jugadores y una distribución perfecta sobre el césped. Los coruñeses devoraron kilómetros para tapar huecos y ahogaron a un rival al que se le apagaron las luces poco a poco. El 4-2-3-1 con Guardado y Adrián a banda cambiada, pues el zurdo mexicano jugó por la derecha y su compañero, diestro, por la izquierda, se tornó perfecto para desconectar al Madrid de sus estrellas. Así, Cristiano Ronaldo acabó desesperado, cansado de reclamar pases a sus compañeros. Sin socios para probar a Aranzubia, el portugués pasó como una sombra por A Coruña.

Adrián, rápido

El Dépor en ataque llevó el nombre de Adrián, su Guadiana, que anoche bajó caudaloso. Ese cambio de ritmo que llevó a su entrenador a denominarlo como «el Ronaldo blanco» brilló justo cuando enfrente se esperaba al equipo más físico de la Liga. El asturiano se convirtió en un puñal por la izquierda, a la espalda de Sergio Ramos. No temió el uno contra uno y hasta se asoció con Sand, al que colocó un par de balones de gol. Cuenta el argentino, debutante en el once del Dépor, que quiere volver a la selección, y precisamente en el lugar del lesionado Higuaín, la gran ausencia del Madrid en el tramo decisivo de la temporada. Anoche se quedó a un palmo de estrenarse con gol. Primero estiró el pie, pero no llegó al centro desde la izquierda, una jugada que se repitió calcada tras el descanso con un centro desde la derecha de Guardado. El jugador llegado en el mercado de invierno tampoco logró rematar una genialidad de Adrián, quien rodeado de rivales le dejó el balón de tacón.

Sostenía Lotina que la victoria daría la permanencia a su equipo, embriagado por las dulces sensaciones que dejaría en el vestuario. El empate no cumple la condición del técnico, pero solo un Dépor capaz de trabajar como anoche dejará de mirar con recelo el calendario.