Un punto que frena la euforia celeste

Víctor López

VIGO

El Celta perdió la opción de encaramarse al liderato, y echó de mucho de menos a De Lucas

14 feb 2011 . Actualizado a las 11:42 h.

El Celta recorta y amplía. Esa es la buena noticia de su empate en Córdoba. Su punto le ha servido para acercarse al Rayo, y por otro lado para distanciarse del Betis. Pero esta lectura positiva no puede ocultar que el sabor de estas nuevas tablas a domicilio, es agridulce.

El equipo vigués salió al Nuevo Arcángel sabiendo que podía ser líder. Por primera vez desde la jornada séptima, los vigueses tenían al alcance una primera plaza que en Navidades parecía inalcanzable. El efecto estimulante que podían tener las derrotas del Betis y el Rayo Vallecano, no se vio reflejado en el ímpetu celeste.

Tras un vendaval de fútbol ofensivo en las últimas jornadas, el Celta se mostró atascado. Su ofuscamiento tenía mucho que ver con la ausencia de Quique De Lucas. Sus quince asistencias y seis goles, explican que sin él, su equipo es otro.

Los celestes estuvieron irreconocibles en la primera parte. Ni rastro de la voracidad de sus anteriores salidas. Un manso remate de Catalá, y otro inofensivo de Trashorras, constituyeron todo su balance ofensivo. La entrada de Michu como recambio del catalán, y el reajuste táctico aplicado por Herrera con cuatro pivotes de salida, no funcionaron. David escorado a la izquierda, y Trashorras dando un paso más adelante, se sentían perdidos.

Otra vez se vio al conjunto espeso de Huelva, Girona, la primera parte de Villarreal o el partido ante el Granada. Curiosamente, aquellos pasajes de esta Liga en los que De Lucas no estuvo sobre el campo.

En la segunda parte la decoración no varió en exceso. El partido seguía igual de encorsetado sin que nadie se atreviese a realizar un movimiento en falso.

El entrenador céltico se decidió primero a romper el inmovilismo. Sin embargo, su giro de tuerca no fue el esperado. Retiró a su máximo goleador, David Rodríguez, para situar como delantero a Iago Aspas. La línea de fuego viguesa solo se vio mejorada cuando entró Dani Abalo. El arousano le puso una marcha más a su equipo. Tena tuvo que placarlo con una acción más propia de rugbi para frenarlo en una jugada clara de gol.

La mejor ocasión viguesa la tuvo Aspas tras un centro de Trashorras. El moañés, no es un especialista en cabecear, y su clara opción la envió por encima de la portería cordobesa.

Mientras, Lucas Alcaraz cuando quedaban diez minutos decidió dar un plus a su equipo al que tampoco le faltaron opciones pero del mismo calibre que las de su adversario. El partido no mereció goles porque el fútbol de ambos fue de Segunda en su sentido más peyorativo.