fue la bomba. La bomba de Juca. Ocurrió el 27 de septiembre del 2009. A los ocho minutos del Dépor-Villarreal, el brasileño batía con un libre directo a Diego López. Ese partido se ganó gracias a ese tanto (1-0), el segundo de Juca en cuatro días, pues antes había marcado en Jerez. «Ahí empezó todo», recuerda el brasileño, que tiene sensaciones agridulces de aquella jornada.
«En el momento me alegró mucho poder ayudar, pero después pasó lo que pasó», apunta. Lo que pasó fue que se lesionó en ese mismo encuentro y tuvo que ser sustituido a los 18 minutos. Salvo un mes que estuvo parado en Serbia, Juca asegura que jamás se había lesionado. Pero aquella dolencia fue la primera de una larga serie que le ha impedido tener continuidad.
A Juca las lesiones le duelen en el alma, tanto que cuando está de baja rechaza amablemente hablar con la prensa. De ahí que ahora, cuando se repite el partido en el que todo empezó, prefiera no hablar del pasado. «Ahora hay que pensar en el momento actual. Me encuentro bien, estoy trabajando normalmente con el equipo, y espero poder aportar para que el equipo salga de la incómoda situación en la que está».
¿Podría ayudar con una bomba? Aquel fue su segundo y último tanto de libre directo como deportivista. Por precaución, ahora las practica menos que entonces, pero esta semana volverá a ensayar: «Una de mis intenciones para esta semana es trabajar ese aspecto. Tuve oportunidades contra el Sevilla, y en otros partidos, pero faltó un poco de puntería. Faltó acertar el gol, y eso solo se corrige trabajando y entrenando. Así que durante esta semana seguro que voy a trabajar eso para poder ayudar el fin de semana», anuncia el brasileño.
Prepara otra bomba que ojalá decida el choque, «un partido que tenemos que ver como una final». «Tenemos posibilidades de estar más arriba», concluye Juca, que el domingo podría reencontrarse con su compatriota Senna, «un jugadorazo».