El premio a la perseverancia

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

VIGO

El trabajo y la humildad han catapultado a un Álex López tímido en la calle que se transforma en el campo

31 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Dar dos pasos atrás para coger impulso. La frase de manual le ha cambiado la vida a Álex López (Ferrol, 1988). El futbolista del Celta que iba para figura en su adolescencia que tuvo que abandonar el Racing después de debutar en Segunda para jugar en Tercera con el Narón y que fue repescado para el fútbol por el cuadro vigués. El sábado en el Miniestadi marcó su primer gol a domicilio como profesional.

Álex comenzó a labrarse como deportistas jugando al fútbol sala en el Hórreo ferrolano, pero enseguida se puso las botas en el San Rosendo. Bajo su menudo cuerpo siempre ha llevado un trabajador infatigable, pero la calidad que ahora le ha catapultado la ha ido cultivando desde el primer día. «Comencé con él en alevines. Era un chaval fogoso y perseverante, que tenía un importante margen de mejora técnica y a base de mucho trabajo y perseverancia la ha ido consiguiendo», comenta Guillermo García Agulló, su primer técnico y para casi todos su padre deportivo.

Guillermo adivinó en él desde el primer día casta de futbolista, pero también todo un carácter dentro del campo. Introvertido y tímido fuera de la cancha, se transforma cada vez que se viste de corto. Un rasgo que le ha acompañado a lo largo de toda su carrera deportiva y que resaltan quienes le conocen. «Le encanta tanto el fútbol y tiene tanto carácter en el campo, que hasta se enfadaba jugando pachangas», recuerda García Agulló.

Álex enseguida comenzó a despuntar y a los 15 años estrenó internacionalidad con la selección española. Ese mismo curso debutó con el Racing en un partido de Copa Galicia ante el Deportivo. Luis César era el entrenador departamental: «Era un chaval de 15 años, pero internacional, lo que ya dice algo. Recuerdo que en el vestuario del Racing era tímido, pero lo normal para un chaval de su edad, pero cuando tenía el balón en las botas demostraba que era muy competitivo. Además, siempre se ha esforzado al máximo». Al año siguiente repitió con la sub 16 y fue nombrado mejor jugador del Torneo Atlántico en Tenerife.

Su meteórica carrera alcanzó el fútbol profesional en la primavera del 2005 cuando con 17 años debutó en Segunda con el Racing ante el Tenerife. Ese mismo día comenzó a bajarse de la ola hasta que tocó fondo cambiando A Malata por Río Seco. En el Narón volvió a sentirse futbolista. Lo recuperó para el fútbol Luis Miguel García. «El Narón siempre ha sido un equipo muy familiar, que intenta ayudar y escuchar a sus jugadores. Llegó un poco tocado, pero con ganas de recuperar el tiempo perdido. Supo asumir la decisión y adaptarse a la Tercera, además coincidió con la mejor época del equipo. Hacía cosas increíbles, para nosotros era un lujo», comenta el entrenador.

Álex siempre ha comentado que ese equipo le cambió la vida, en parte por lo que aprendió de un vestuario en el que estaban ilustres como Juanito o Cuéllar. «Nosotros no le enseñamos nada, pero le transmitimos las actitudes que son necesarias en el fútbol por nuestras experiencia, y él siempre ha sido una esponja. Un chico listo y humilde que lo tiene todo para triunfar», dice el ex Barça y Betis.

Vestido de azul le descubrió el Celta casi por accidente. Fue en Vilalonga, con Ramón Martínez todavía de secretario técnico y con el emisario siguiendo a otro jugador. Toni Otero, ahora coordinador de la base, se quedó prendado de un fútbolista camaleónico, capaz de defender y atacar con más calidad que nadie. Al año siguiente jugó con el Celta B en donde marcó 13 goles y el pasado verano Herrera se enamoró de él. «Necesitaba alguien que le diera confianza y que creyera en sus posibilidades después de tres años en el desiserto. Con Herrera ha entrado en una espiral positiva después de tres años en el desierto», indica Luis César. Los veinte partidos de 22 posibles son una buena prueba de confianza. Él corresponde en el campo con juego y goles.