El gol del nuevo Laure

Pedro José Barreiros Pereira
pedro barreiros A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

31 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Laure disfruta de su mejor momento en el Dépor. Dinámico, intenso y profundo como nunca, su juego abandona las ataduras propias del lateral y se parece cada vez más al de un extremo clásico: pegado a la línea de banda y sin complejos a la hora de enfocar la portería rival. Ya hasta marca goles.

El sábado festejó el primero en A Coruña. Ni en el Fabril, a donde llegó en el verano del 2007, se había destapado. «El último que había marcado fue hace cinco o seis años, cuando jugaba en el juvenil A del Madrid o en el de Tercera División. Aquel fue de cabeza. Abrí a la banda, entré al remate, centraron y metí la cabeza. Marqué pocos, pero fueron bonitos», recuerda. A partir de ahora su favorito será el que valió el empate final frente al Sevilla. «Como este ninguno. Le tengo cariño porque nos ayudó a sumar el punto, porque el partido ya estaba casi perdido», explica.

En realidad, ni se enteró de la polémica que rodeó la jugada. «Ya lo estaba celebrando, pero me di cuenta de que los compañeros no venían y pensé que el árbitro no lo había dado, pero luego sí lo dio y fue una alegría tremenda», indica. ¿Y qué hacía penetrando en el área en el minuto 87? «Como la llevaba el Flaco, me dije: ??Aquí puedo entrar??, porque Valerón parece que tiene ojos hasta en el cogote y en ese momento parece que le hacen falta, pero yo sigo la jugada y solo me concentro al máximo para tratar de hacer el gol», explica. Y remató con saña. «Intenté pegarla abajo y que botara para intentar despistar al portero», añade.

Laure logró el sábado el premio a su perseverancia. Apenas jugó hasta el pasado mes de diciembre. Casi inédito en la Liga, Lotina llegó a descartarlo para alguno de Copa. Pero el futbolista no se rindió. Todo lo contrario, le sirvió de acicate. Se ejercitó más que nunca y hasta se le vio completar los entrenamientos a las órdenes de Eduardo Domínguez. Así, despidió el 2010 contra el Sporting y el Córdoba y ya no paró de jugar. «Al final que el gol fuese mío es algo anecdótico. Yo suelo llegar más a la zona de centro que a la de remate, pero yo lo que quiero es dar lo máximo para que nos enchufemos a la zona tranquila», apunta.

Frente al Sevilla disputó su quinto partido seguido de Liga, una trayectoria en la que no ha parado de crecer. «Me encuentro bien, cómodo y creo que hasta el sistema me ayuda», comenta el madrileño, que buscó las cosquillas de Capel y a buen seguro que Dabo tuvo pesadillas con las cabalgadas del 15 blanquiazul, al que nunca supo frenar. «Capel hizo un trabajo muy bueno. Intentaba cubrirme, pero yo trataba de colocarme en una zona entre él y Dabo. Quería que dudasen a la hora de salir a presionarme y, si me salían, trataba de contactar con Adrián, que siempre hace daño en las caídas a banda», afirma.