Roberto Trashorras es el jugador de mayo calidad técnica de la plantilla celeste. Sus virtudes deben pesar más que sus defectos a la hora de considerarle una pieza fundamental en el equipo vigués. Durante sus dos primeras temporadas en Vigo fue un jugador muy cuestionado porque a pesar de sus destellos brillantes, tenía muchas fases y partidos oscuros. Ni Pepe Murcia ni Eusebio consiguieron armar un sistema de juego equilibrado en el que ubicar al de Rábade.
Ese puede considerarse uno de los mayores logros de Paco Herrera. A Trashorras esta campaña no se le critica y está interpretando el papel que se espera de él a la perfección, a pesar del protagonismo que le pueden quitar los dos puntas.
El técnico ha encontrado el equilibrio adecuado en un sistema de juego que parece irle como anillo al dedo a las condiciones de Trashorras. Herrera ha reforzado el centro del campo con otros tres jugadores que aportan más brega, como son Bustos, Michu y Álex, dándole así más libertad de movimientos al lucense, que ha encontrado a sus socios perfectos con David y De Lucas. Este equilibrio es una de las claves del éxito.