Messi desequilibra un duelo espectacular en el que el Betis plantó cara al Barça con una gran presión adelantada
13 ene 2011 . Actualizado a las 11:03 h.Lo extraño es que Mel tenía razón. Acabado el partido y con la vista en el marcador nadie diría que el duelo entre el líder de Primera y el de Segunda estuvo largo rato al 50%. Así fue. El técnico bético prococó unas cuantas risas al asegurar que veía un cruce equilibrado, pero Guardiola no estaba para muchas bromas cuando su equipo alcanzó la caseta al descanso, y aún tuvo que pasar otro cuarto de hora para que el jefe de Barça pudiera respirar tranquilo.
Relajar a Pep no fue sencillo. Hizo falta un Balón de Oro. Messi estrenó el título de mejor jugador del 2010 destrozando a un Betis estupendo, que jugó con un desparpajo terrible frente al once de gala culé. Solo Pinto (y quizá Maxwell) alteraban la nómina de habituales. Y pese a lo imposible de su misión, el portero se empeñó en dificultar la futura elección del meta titular. El ex del Celta fue lo mejor de su equipo en la primera parte, cuando protagonizó un espectacular duelo con Casto, inmenso bajo la portería contraria.
Entre los arqueros y los palos (uno por cada bando) mantuvieron durante muchos minutos la sequía en el marcador. Contra Pinto y el larguero se estrellaron Jorge Molina y Rubén Castro en varias acciones de mérito. El Betis sacó punta a cada mínimo error de la zaga rival, logrando incluso desesperar a Alves y Piqué, protagonistas de una acalorada discusión.
En el otro lado era Villa el que sufría el acierto de Casto y la resistencia de la madera. El 13 de los andaluces se lució desviando un grandísimo lanzamiento de falta del Guaje, al que también ganó en un mano a mano. Para completar la faena, deshizo una fenomenal jugada de Messi, con control orientado y volea de por medio.
Ningún equipo de Primera había generado tantas ocasiones ante el Barça esta temporada. Ni siquiera el Hércules, capaz de ganar en el Camp Nou, o el Valencia, que protagonizó tres cuartos de hora magníficos en cancha culé. Mel debió de pensar que su predicción se cumplía o al menos, que podría sostenerla hasta alcanzar el vestuario. Le sobró un minuto y una jugada colectiva para enmarcar.
Los de Guardiola castigaron un error de Salva Sevilla y llevaron a toda velocidad la pelota hasta la frontal del área bética. Allí se desvaneció cualquier aspereza posible entre los candidatos al Balón de Oro. Iniesta se la puso a Messi para que el argentino abriera su cuenta con un globo perfecto.
La acción rompía el equilibrio y daba algo de tranquilidad a los de casa. Una calma que volvió a asegurar Pinto con otro paradón al reiniciarse el choque. A partir de ahí, desaparecieron los motivos para el sufrimiento al tiempo que La Pulga se iba haciendo grande. De una asistencia de Villa sacó el segundo y un pase en profundidad de Xavi le sirvió en bandeja el hat trick . Se aseguró Messi una pelota que añadir a la dorada, y antes de enfilar la ducha entre aplausos aún tuvo tiempo de presenciar el cuarto, obra de Pedro, y un quinto que firmó Keita después de un centro de lujo de Iniesta, arrinconado contra la línea de fondo.
Demasiado para un Betis que dio la cara aferrado a la fe de su entrenador y a una presión adelantada que hizo sufrir como nunca al Barça. Exprimido para romper el equilibrio. Por mucho 5-0 que lo discuta.