Trashorras, Lago, Falcón, Aspas y Abalo repiten en el once tipo

La Voz

VIGO

26 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Celta ha mejorado lo del pasado año y es que cinco jugadores jugadores se mantienen en el once tipo con respecto a los cuatro que repetían en el 2009. Dos de ellos, Trashorras y Roberto Lago, llevan tres años consecutivos en el once celeste con más minutos. Los otros tres, Iago Aspas, Dani Abalo y Falcón, continúan con respecto al 2009 como jugadores importantes en el 2010, aunque en el caso del moañés y el arousano han ido perdiendo importancia en este tramo final del año.

El once del año por minutos jugados en el 2010 estaría compuesto por: Falcón (3.037); Hugo Mallo (2.041), Jonathan Vila (3.021), Catalá (2.190), Roberto Lago (3.198); Trashorras (3.198), López Garai (3.763), Bustos (2.541); Dani Abalo (1.716), David Rodríguez (1.338), Iago Aspas (1.838).

Este dibujo respondería más al esquema de la pasada temporada en el que Trashorras ocupaba un lugar en el medio, y Aspas solía actuar en la banda izquierda. De este once destaca que solo un jugador es de las incorporaciones de esta campaña, y que todos permanecen en la plantilla. Es la primera vez que sucede que todos los jugadores se mantienen en el equipo, y se debe a que el Celta ha apostado por dar continuidad a este bloque sin realizar casi modificaciones en su plantilla.

Sin extranjeros

La apuesta por el producto nacional ha sido la consigna desde que Miguel Torrecilla llegó a la dirección deportiva del conjunto vigués. En el once tipo de este año destaca que ningún jugador es extranjero. Es la primera vez que esto se produce en toda la década. En la actual plantilla solo figura Papadopoulos como jugador que no sea español.

También es significativa la galleguización del Celta. En este once tipo hay seis jugadores nacidos en esta comunidad, lo que supone más de la mitad del equipo, y tres de ellos en la línea defensiva. De los 35 futbolistas utilizados por el Celta en el 2010, quince son gallegos. Esto también supone una cifra récord.

Lo único que no ha conseguido esta galleguización, o apuesta por los jugadores de casa, es que la afición vuelva a conectarse como otrora con su equipo. Se esperaba que al devolverle las señas de identidad volviese el público a Balaídos pero no ha sido así.