El jugador del Dépor afirmó que quiere descansar y dejó en el aire la realización de pruebas médicas
24 dic 2010 . Actualizado a las 02:44 h.Sigue el culebrón Guardado. El futbolista del Dépor aseguró que está sano y no padece lesión alguna. «No, no es verdad, no estoy lesionado, salí solo de cambio», afirmó visiblemente enfadado ante la sorpresa de los periodistas que lo esperaban en el aeropuerto de su localidad natal de Guadalajara, adonde llegó procedente de Cancún.
El mexicano fue sustituido a la media hora del partido contra el Sporting de Gijón, en la última jornada de Liga antes de las vacaciones de Navidad. En el transcurso del encuentro hizo una seña al banquillo deportivista, que se puso inmediatamente en alerta. Incluso su sustituto, Juan Rodríguez, tuvo que entrar en el campo sin haber hecho ejercicios de calentamiento. Con gesto serio, cabizbajo y después de tirar al césped las gomas que sujetaban su melena, Guardado se encaminó al banquillo.
Tras el choque, que en el momento del cambio ganaba el Dépor por 1-0 y acabó empatando (1-1), el club informó de que el futbolista había sufrido molestias en los isquiotibiales, los mismos músculos en los que había sufrido una microrrotura el 12 de octubre en una concentración con su selección. Es más, el 1 de noviembre la cicatriz se le reabrió y ahora, según especulan los servicios médicos, todo apunta a que se le pudo desprender alguna adherencia de aquella herida y que, aunque muy probablemente se perderá la vuelta a la competición contra el Athletic en San Mamés, estaría preparado para jugar dentro de unos diez días.
«No me lesioné, no me lesioné, ya dejen de estar inventando chismes», repitió en México el jugador, que al parecer ni tan siquiera se paró a responder a las preguntas que le hacían y hasta aceleró el paso. Únicamente se detuvo para posar para los fotógrafos con su sobrino. Según el relato de varios periodistas desplazados a la terminal dos del aeropuerto de Guadalajara, a Guardado se le notaba cansado por el viaje, aunque la supuesta lesión no parecía molestarlo, pues caminó a buen paso hasta el automóvil donde lo esperaban sus familiares mientras cargaba en brazos con su sobrino.
El agente del jugador, Mario Ordiales, se negó ayer a atender a La Voz. Sí que se había mostrado más locuaz hace unos días, cuando subrayó que Guardado había puesto todo de su parte para recuperarse y que alguien -«el fisioterapeuta, el doctor o el preparador físico», citó- se había equivocado. «Andrés [Guardado] se ha cuidado. Es muy serio en su alimentación, en sus tiempos de descanso, de eso estoy seguro. No puedo decir qué es lo que pasa, pero alguien ha cometido errores», recalcó.
Al margen del trabajo médico y de fisioterapia habitual en lesiones musculares, el deportivista recibió un tratamiento de oxigenoterapia en una clínica de Santiago junto a su compañero Juca, quien aún no ha vuelto a jugar. Pese a que Guardado despide un 2010 en el que apenas disputó veintitrés partidos entre Liga, Copa y el Mundial con su selección, su agente descartó que el deportivista sea muy propenso a las lesiones y recordó el caso de Messi. «Messi estaba en la misma situación. No se recuperaba y cuando regresaba, a los dos juegos recaía. Habrá que averiguar qué hizo Messi para no lesionarse ya».
Guardado permanecerá unos días en Guadalajara para descansar y no quiso confirmar que fuera a hacerse pruebas médicas, tal y como anunciaron desde el Deportivo. Al igual que sus compañeros, el jugador está citado para reincorporarse a los entrenamientos en A Coruña el próximo martes por la tarde.