Silva igualó el tempranero gol del Chicharito en el descuento de un choque que España disputaron al trote y sin apenas crear juego
12 ago 2010 . Actualizado a las 03:11 h.No está mal en tiempos de crisis. Dos millones de euros por un paseo por las nubes del estadio Azteca (2.500 metros sobre el mar). España cerró con un empate el debut de la estrella mundialista en el uniforme. Un estreno que derivó en simulacro de partido, con jugadores caminando a paso lento por la pasarela verde y muchas más ganas de fútbol en las atestadas gradas que en el césped. Para empezar, Del Bosque presentó un once de mentira, huérfano casi al completo de campeones. Solo Casillas, Puyol y Busquets recordaban a aquella alineación que hacía un mes había tumbado a Holanda en Johannesburgo. El resto, el primerizo Bruno, el novato Monreal y un reaparecido como Cazorla para acompañar a un buen número de suplentes habituales. Por aquello de la Supercopa y de las críticas recibidas, el seleccionador decidió dosificar minutos entre los jugadores del Barça y el del Sevilla y el único que pasó más de tres cuartos de hora trotando sobre el campo fue el hijo del portero que hace de centrocampista para Guardiola. Y tampoco se exprimió. Ni él, ni ninguno de los futbolistas que fueron pasando por la medular del combinado nacional. El punto fuerte de España fue ayer un castigo para el espectador, incapaz de dar dos pases seguidos y menos aún de filtrar un balón en condiciones para Llorente. El delantero del Athletic se fabricó a trompicones una de las dos ocasiones medio decentes que tuvieron los de Del Bosque en la primera parte. La otra (que acabó en el larguero) fue un tiro lejano de Cazorla que las dudas del portero mexicano estuvieron a punto de dar por bueno. Para entonces hacía rato que los de casa habían abierto el marcador. El Chicharito aprovechó la completa descoordinación de una zaga de circunstancias para batir a Casillas por el palo corto. Y el de Móstoles aún tuvo que sacarle a Márquez un tiro raso antes de darle el relevo a Valdés en el vestuario. Ni las cinco novedades que dejó el descanso ni la lluvia de la segunda parte espabiló a los campeones del mundo que en el primer cuarto de hora de la reanudación vieron como hasta cinco presuntos cambios de juego se perdían por la banda. Entre tanta rotación, España se quedó sin Llorente y (a falta de Villa) huérfana de referencia arriba. Así que, aunque con Xavi el combinado nacional recuperó la posesión, el regreso del toque apenas se tradujo en ocasiones y el partido fue muriendo de aburrimiento. Un tedio del que solo despertó en el descuento, cuando Silva aprovechó un pase genial del 8 para amarrar las tablas. México se convirtió en el primer equipo en robar una victoria al campeón. Sus dos millones le ha costado.