El francés de 20 años ganó los 100 metros con una exhibición
29 jul 2010 . Actualizado a las 10:24 h.En Barcelona ha nacido una estrella. El único blanco volador. Un niño de apenas veinte años. Christophe Lemaitre se proclamó campeón de Europa de 100 metros derrotando a toda una institución como Chambers, y lo hizo con una remontada prodigiosa y después de ganarle en todas y cada una de las previas. El primer blanco que conquista un oro europeo en el hectómetro después de 28 años. El último había sido el alemán oriental Frank Emmelmann, en Atenas 82.
Lemaitre, que llegó al atletismo sin muchas ganas hace cinco años, sale aún peor que Bolt -ayer firmó unas pésimas 224 milésimas en los tacos-, pero salvando las distancias parece tener la misma capacidad de reacción que el plusmarquista mundial. Su poder de recuperación fue brutal en la parte final de la recta, y la aparente ventaja que tenía Dwain Chambers se diluyó por arte de magia. Acabó firmando un triunfo épico, con 10.11 segundos, con viento en contra. Por detrás, para adornar más una carrera que pasará a la historia, hasta cuatro atletas entraron en el mismo tiempo (10.18). El británico Mark Lewis y el francés Martial Mbandijock lo escoltaron en el podio.
El triunfo de Lemaitre no es ninguna sorpresa. Su evolución ha sido meteórica desde que el veterano entrenador Pierre Carraz lo vio correr casi por casualidad en una fiesta próxima a su localidad natal de Aix-les-Bains. Desde entonces son inseparables. Bajo su disciplina ha sido capaz de batir el récord de Europa júnior (10.04) a los 19 años, y el pasado mes de junio se convirtió en el primer hombre de raza blanca (el número 73 en la historia del atletismo) en bajar de los 10 segundos. Lo hizo para ganar el campeonato francés con un nuevo récord (9.98).
Y semejante marca llega con una técnica por pulir, con una salida pésima y con detalles técnicos mejorables por doquier. Pero el viejo Carraz y toda la corte de biomecánicos saben que su zancada es poderosa y su final, demoledor. Que se lo pregunten a Chambers.
El niño prodigio europeo de la velocidad es un atleta de tallo largo, mide 191 centímetros, pero su físico no se parece al de un velocista. Sus músculos apenas se perciben y su cuerpo está por moldear.
Su irrupción pone en duda el viejo mito genético. No parece tan claro que el rendimiento de las fibras musculares dependan del color de la piel. Quizá Lemaitre nunca pueda intimidar a Bolt, pero con 20 años tiene un extraordinario margen para seguir haciendo historia en una prueba en la que no estaba invitado.
Tercera jornada
Por otra parte, la única esperanza española para la tercera jornada es Mercedes Chilla en jabalina (20.40 horas), aunque pasó por 20 centímetros. Sin embargo, acaba de batir el récord de España y cuenta con el aval del bronce de Gotemburgo.