Nadal y Murray, presente y futuro

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

Convertido en leyenda, el español juega con el tenista llamado a suceder a Fred Perry en el imaginario británico

02 jul 2010 . Actualizado a las 03:21 h.

Con Roger Federer en el diván, con su tenis y su físico todavía vigentes, pero quizá en el crepúsculo de su motivación, Rafa Nadal agranda su figura. Como todo un clásico destaca ya el jugador mallorquín en el cartel de las semifinales de Wimbledon. Seis grandes lo contemplan, y recién cumplidos los 24 años crece a otra velocidad que sus tres compañeros de la penúltima ronda, que todavía trabajan en busca de su primera final en el All England Club. Abren el programa el serbio Novak Djokovic y el checo Tomas Berdych ( Canal +, 14.00 ), y a continuación se anuncia un acontecimiento. El número uno mundial se enfrenta al jugador sobre el que descansan las esperanzas de todo un país, del viejo imperio, derrotado en el fútbol, huérfano en el tenis. Paradójicamente, Andy Murray, escocés militante, emerge para que el torneo corone al primer campeón británico desde el título de Fred Perry en 1936.

Hay admiración mutua entre Nadal y Murray, jóvenes de la misma generación, amantes de los videojuegos, compañeros esporádicos de entrenamientos, pero con poco más en común. El escocés se ha fijado en el mallorquín para empaparse de todo lo que le falta, su determinación, su pelea, su estabilidad, mientras que el español confesó hace semanas que estudiaba los vídeos del británico en YouTube para tomar detalles sobre su servicio.

Con permiso de sus rodillas, Nadal parece a otro nivel que el resto de semifinalistas, más todavía tras exhibirse ante Soderling, uno de los jugadores con un repertorio que le puede resultar más incómodo. Ya no es aquel chaval que se adaptaba a la hierba en sus dos primeras apariciones en el torneo. Desde el 2006, arroja en Wimbledon un registro temible de 24 triunfos y solo dos derrotas, ambas contra el mejor Federer. Domina el balance contra Murray con siete victorias -incluida la de cuartos de final en la hierba de Londres en el año 2008- por solo tres únicos partidos perdidos. Aunque el más reciente precedente entre ambos data de enero, cuando el escocés dibujó un tenis espectacular y le ganó en Australia antes del abandono del mallorquín por lesión.