El mallorquín jugó un encuentro completo, sirvió con potencia y colocación y solo dudó durante un instante
05 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Rafa Nadal vuela hacia el repóker de títulos en Roland Garros. Viaja más rápido que nadie hacia la final, apoyado en su tenis de siempre, en su mentalidad ganadora, en sus piernas alcalinas y en un servicio que funciona como nunca. Solo un despiste complicó el final de su victoria ante Jurgen Melzer por 6-2, 6-3 y 7-6 (6) en dos horas y pico. Ni un set se dejó por ahora, como en el impecable torneo del 2008, mientras los rivales avanzan a trompicones. Así llega el sueco Robin Soderling, que remontó ante al checo Tomas Berdych por 6-3, 3-6, 5-7, 6-3 y 6-3.
Melzer se hizo sentir al principio y al final. En general, su plan, el ataque desde un buen servicio y con cualquiera de sus golpes de fondo, y las dejadas esporádicas, no hizo mella en el tetracampeón de Roland Garros. El español empezó a mover al austríaco, a imponer su discurso, a mandar con más golpes ganadores que el rival, y con menos errores no forzados. La fórmula perfecta. Encima, la potencia, la colocación y los porcentajes de su servicio le cubrían las espaldas. Resultado: en 29 minutos había ganado por 6-2.
Nadal tenía el encuentro donde quería, y quizá por eso falló algún golpe sencillo dentro de una faena completísima. Así que Melzer, descolocado, preguntándose qué hacer para no dejar pasar, a los 29 años, el mayor acontecimiento de su carrera, dobló la apuesta. Arriesgó más. Pero el segundo set también fue del español.
El último recurso del austríaco
Al primer juego de la manga definitiva, Nadal consiguió un break que despejaba el camino hacia la final. Quizá porque ya se veía en la ducha, eliminado, Melzer subió otra marcha, casi a la desesperada, intentando todo cuanto se le pasaba por la cabeza. Ganó puntos sensacionales. Parecía que jugaba a la ruleta rusa, pero sin la bala asesina. Avivaba el recuerdo del partido de su vida, la remontada en cuartos frente a Novak Djokovic. Sentía detrás al público, que quería más tenis, un partido largo. Nadal lo tuvo extenuado, contra las cuerdas, con 5-3 y 0-30 a su favor para cerrar el partido, y, en contra de lo que acostumbra, dejó vivo al austríaco.
Melzer se sintió de nuevo con opciones y se adelantó por primera vez en toda la tarde por 6-5. La grada hizo la ola, no contra Nadal, sino para celebrar que el espectáculo continuaba. Más, presión, más nervios, una prueba para Melzer, un desafío conocido para el español. Así que en el tie break, pese a desperdiciar dos bolas de partido, Nadal salió del paso sin mancha.