Fabri devolvió al Granada a la gloria de Segunda veintitrés años después
26 may 2010 . Actualizado a las 17:31 h.Un trotamundos del fútbol ha escrito uno de los capítulos más felices de su vida deportiva en el Granada. Fabriciano González, Fabri, nacido hace 54 años en Santa Comba (Lugo) se subió en marzo al tren de un club andaluz que aspiraba a ingresar en la categoría de plata del fútbol nacional. La losa de más de dos décadas de peregrinaje por divisiones inferiores pesaba, pero el domingo, ante el potente Alcorcón, el conjunto rojiblanco selló el ascenso a Segunda. Las celebraciones se desataron en la ciudad de la Alhambra. Y en medio del ambiente festivo, se esbozó la figura de un gallego que cree que el tiempo le ha devuelto muchas de las alegrías que le fueron arrebatadas en el pasado.
-¿Ha hecho justicia el fútbol con usted?
-Estoy muy contento por mí y por haber hecho feliz a tanta gente. Necesitaba el ascenso. Llevaba muchos años peleando por conseguirlo. He sido maltratado por mucha gente del fútbol, pero este éxito me ha devuelto la moral. Es estupendo que el Granada regrese a Segunda veintitrés años después.
-¿Por quién se ha sentido maltratado?
-Soy un entrenador que siempre ha estado en equipos que iban primeros o segundos. El año pasado me echaron del Cartagena y antes me pasó con el Mérida cuando estábamos en el play off y sin cobrar, en el Elche cuando marchaba líder, en el Murcia... Después venía otro a recoger el fruto de un trabajo que estaba hecho y se llevaba el mérito. Este año ha sucedido otra cosa distinta.
-¿Es comparable la situación que recogió con el Granada con la que dejó en el Cartagena el año pasado?
-No lo es, por unos matices que no haré públicos. En Cartagena dejé una escuadra que era temible. En Granada me encontré una situación muy difícil. Llegué a un conjunto que solo había conseguido tres victorias a domicilio, que no sabía competir. Estaba a cuatro puntos del Melilla cuando quedaban ocho jornadas. Hubo que dotar al equipo de unos mecanismos defensivos y fue muy importante acabar como campeones del grupo. Después nos tocó el Alcorcón, el mejor de los ochenta equipos de Segunda B. Nos desmelenamos en casa y lo pasamos fatal en la vuelta.
-¿Se acordó de alguien cuando logró el ascenso?
-De mis padres. A ellos se lo dedico. Siempre me han ayudado, han estado a mi lado y me han dado cariño.
-¿Se siente un héroe?
-No quiero ningún tipo de protagonismo. Me alegro por los aficionados. Es inenarrable lo que está pasando en la ciudad.
-¿Seguirá en el Granada el año que viene?
-Cuando firmé en este club no quise ninguna cláusula que me atase. El presidente y yo queríamos ascender y lo hemos conseguido. Ahora solo pienso en los dos partidos que nos quedan contra la Ponferradina.