El técnico, que llegó en octubre a un equipo en barrena, luchará en nueve días por los títulos de la Liga Europa y Copa
10 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Quique Sánchez Flores afronta dos finales impensables cuando hace poco más de medio tomó las riendas de un equipo roto, llamado a luchar por la permanencia y peleado con una afición que ahora se pasa la noche en vela en busca de entradas, rememora el doblete del 96 y sueña con Neptuno. El técnico se sincera de cara a la final de Hamburgo, pero evita hablar de su enigmático futuro.
-Cuando reemplazó en octubre a Abel Resino, parte de la afición mostró recelo por su pasado madridista. Ahora, en cambio, piden a gritos su continuidad.
-He sufrido mucho por este equipo, por sus jugadores, por poder brindar a la afición lo mejor posible, y eso se traduce en la forma en que uno se acaba comprometiendo con el club. Mi caso puede suponer un ejemplo para mostrar que el pasado no deja de ser mera anécdota. Lo más importante de un entrenador o de unos jugadores es el nivel de responsabilidad que puedan alcanzar.
-¿Además de afanarse en el trabajo diario, cómo se puede convertir el caos en un equipo organizado y disciplinado?
-Con paciencia por parte de los aficionados, muchísimo trabajo de los jugadores y enorme voluntad para creer en lo que no se ve, con mucha fe. Había un muro casi insalvable que te puede frenar o servir para medir la intensidad con la que uno se apasiona para vencer los obstáculos. Hemos salido ganadores frente al sufrimiento.
-Y salvo Tiago, que no juega en Europa porque no está inscrito, y Salvio, apenas utilizado, los jugadores son los mismos.
-Siempre he defendido y, ahora es buen momento para recordarlo, que creía en esta plantilla. Un equipo que había sido dos veces Champions no podía ser malo y solo hemos recuperado los valores de cada jugador. Antes alcanzaron cosas importantes, con Abel y con Aguirre, y hoy están en puntos importantes. Me congratula y satisface. Hemos generado una ilusión tremenda y ese era el objetivo.
-El potencial ofensivo del Atlético reside en el Kun y en Forlán, y desde su llegada también en Jurado.
-Es cierto que aquí los cambios en la parte ofensiva siempre generaron polémica. Está muy bien que cuando juguemos con Jurado todos pensemos que actuamos con otro delantero capaz de generar fútbol para el equipo, no solo de marcar goles. Me parece fenomenal que dentro del volumen alcanzado por todo el equipo determinadas figuras se hayan prestigiado. Abre las puertas a más recursos y mejor utilizados.
-La parte táctica es controlable, pero ¿es posible frenar la euforia?
-Trabajamos para generar felicidad, no disgustos, y ver el estado actual del mundo atlético supone una oportunidad maravillosa. No podemos reprimir la euforia, ni queremos. Deseamos que existan muchas ganas de ver al equipo, de adquirir entradas. Estamos superagradecidos a la gente que se tira la noche en la cola y también al que no puede ir a la final. Hace cinco meses dije que íbamos a necesitar mucha ayuda de los nuestros y siempre les hemos sentido siempre muy cerca.