Cristina González pone a prueba los límites de su cuerpo

X.R. Castro REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

En tres semanas la ultrafondista corre el Mundial de 24 horas, el nacional de 100 kilómetros y los Seis días de Antibes

10 may 2010 . Actualizado a las 11:36 h.

Los retos inhumanos se le acumulan a Cristina González, la ultrafondistas arousana. En tres semanas participará en el Mundial de 24 horas (que comienza el jueves en la localidad francesa Brive), el último fin de semana de mayo defenderá título en el campeonato de España de 100 kilómetros en Madrid y para finalizar se convertirá en la primera española que toma parte en los Seis días de Antibes, una sucesión de maratones durante casi una semana en donde se duerme cuatro horas y se corre -o anda- el resto del día. «Quiero saber dónde está el límite de mi cuerpo», sentencia la ultrafondista. Tendrá como acompañante en el triple reto a su pareja y entrenador Alberto Menéndez, también preparador físico del Cortegada de baloncesto.

Para afrontar el órdago Cristina lleva seis meses de espartano trabajo. Acumulando semanas de 250 kilómetros, meses de 800 o más... en total 5.000 kilómetros recorridos. Parando un día cada dos semanas -«para mi el descanso es un sacrificio», dice-. Levantándose a las seis y media de la mañana para compatibilizarlo con su trabajo de fisioterapeuta y sacrificando todos los fines de semana, cuando aprovecha doblar entrenamientos y meterse 70 kilómetros (o similar) encima. «Cristina ha evolucionado y ha aumentado el volumen. Llega mejor que nunca», comenta el técnico.

Maratones, pruebas cortas

La cuenta atrás para el Mundial -la primera cita- arrancó en el mes de octubre cuando Cristina y Alberto comenzaron a preparar pruebas que denominan cortas, pero que en realidad son maratones, medias o un 10.000. En todas ellas hizo marca personal.

Después se sometieron a la dictadura del gimnasio (trabajando el tren inferior, superior y la elasticidad) y de los maratonianos rodajes. Además, por primera vez han hecho toda la preparación en Galicia, justo en el invierno más duro de los últimos lustros. «Había días que bajabas al portal y te preguntaban a dónde ibas».

Al mismo tiempo han llevado una particular preparación psicológica «porque en las pruebas de ultrafondo el 99% es metal. Tu puedes seguir corriendo si eres capaz de soportar las cargas y dolores que vas teniendo», comenta Alberto. Cristina González, que en su estreno en un Mundial de 24 horas lo pasó fatal, ha cambiado por completo de pensamiento con respecto a Bérgamo. «Llego mucho mejor que el año pasado y siendo más realista -no se quiere obsesionar con hacer 200 kilómetros-. Mientras me entrenaba me iba mentalizando, llego con menos miedo, con más respeto y con las mismas ganas». Asegura que en esta ocasión no se va a estresar e incluso piensa tomarse su tiempo en cada parada, nada de comer y beber a la carrera. Eso sí, saldrá más rápido porque «el año pasado salí demasiado prudente y lenta y se me cargaron muchísimo las piernas. Ahora tengo las piernas más duras».

«Tiraría todo el día»

Tanta exigencia física en estos seis meses no le ha pasado factura y el cuerpo ha respondido. «Tengo la suerte de que me voy encontrando bien. Él [Alberto] siempre me frena, porque yo por mí tiraría todo el día».

La preparación se completa con un estricto régimen de comidas y con la incorporación de los suplementos nutricionales -proteínas y aminoácidos-, un aspecto que consideran una inversión en un deporte tan amateur que aún representado a la selección española tienen que costearse el viaje.

Todo por ser uno de los 245 participantes en la cita de postín. Será en el centro histórico de Brive, con el asfalto y la tierra como compañeros de viaje en un circuito de poco más de un kilómetro. Si Cristina es capaz de dar 200 vueltas habrá hecho historia.