El equipo mallorquín desperdició cinco claras ocasiones en el primer tiempo y lo pagó en el segundo
09 may 2010 . Actualizado a las 02:24 h.Filipe fue vitamina en vena para un Dépor alicaído. Tras una primera parte en la que el Mallorca pudo golear, el equipo coruñés se desperezó a la salida del vestuario y encontró en el brasileño, que salió en el minuto 66, el empujón definitivo para reencontrarse con la victoria, que llegó tras once partidos de ausencia.
Lotina presentó el once más ofensivo de la temporada, con una defensa de cuatro, tres pivotes por delante (Juca, Sergio y Juan Rodríguez), un surtidor en la mediapunta (Valerón) y dos delanteros (Riki y Adrián). La nueva fórmula no funcionó en la primera mitad. Al equipo le faltó claridad y precisión en el último tercio del campo, donde perdió todos los balones, a veces ante la presión mallorquina y otras simplemente porque los deportivistas mandaban pases al hueco (vacío).
En defensa fue puro blandiblú. El Mallorca entró por derecha, izquierda y centro, por arriba y por abajo, en largo y en corto. A los pivotes tirados a las bandas (Juca y Juan Rodríguez) no les dio el pulmón para abarcar tanta superficie, y los tres de arriba rara vez echaron un pie. Por el centro falló Lopo, al que Aduriz encontró las cosquillas, algo al alcance de muy pocos delanteros de la Liga. El Mallorca acumuló hasta cinco ocasiones de gol claras en la primera mitad. Chori Castro aprovechó una pérdida de Juan Rodríguez en el área para regalar medio gol a Webó, que disparó alto cuando lo más fácil habría sido meterla; Mario Suárez disparó con potencia desde lejos para que Aranzubia entrase en calor; Aduriz rompió a Lopo e ideó una vaselina que se fue rozando el larguero; el coruñés Julio Álvarez cabeceó alto y Aduriz, solo, remató mal de cabeza un gran centro de Webó. El Dépor veía llover con un paraguas agujereado. Y la punta solo la utilizaba Riki, que cabeceó al travesaño a la salida de un córner.
Tuvo que haber bronca de Lotina en el descanso, porque el equipo de la primera parte y el de la segunda solo se parecieron en que la camiseta era blanquiazul. El Dépor arrancó intenso, rápido y profundo. El árbitro omitió un penalti por mano de Rubén, Lopo cabeceó alto a la salida de un córner y Riki lo emuló tras un gran centro de Adrián. A los 20 minutos, cuando el equipo de Lotina había bajado una marcha tras su fulgurante inicio, reapareció Filipe, recibido como un héroe de guerra. En su primera internada, cedió un balón atrás para que Valerón idease un pase interior que Riki embocó en la red rival. Después, al Dépor le sirvió con defenderse con orden. Lotina no recurrió a la anunciada defensa de cinco para ayudar al brasileño, o quizá sí, porque Filipe vale por dos.