Triunfo sin la recompensa deseada

Alberto Robledo

LUGO

02 may 2010 . Actualizado a las 20:37 h.

El Azkar se impuso en la cancha del Pinto con un contundente 1-4 que no sirvió para darle el pase definitivo al play off por la victoria del Carnicer, y que quedó confirmada hoy por el triunfo del MRA Navarra (7-2) sobre el Cartagena. Los goles de Beto, Adri, Matamoros y Miguel no valieron para nada.

En los primeros minutos, las defensas se impusieron a los ataques. Tanto Azkar como el Pinto saltaron al parqué ejerciendo una presión asfixiante en campo contrario. El rigor táctico parecía infranqueable, pero desapareció rápido.

Los locales avisaron primero. Una contra que acabó en falta puso el nerviosismo en el seno del Prone. Esta acción espabiló al Azkar, que poco a poco se fue haciendo con el balón. Con el paso de los minutos, el Pinto fue tomando una actitud cada vez más pasiva. El colista se sentía cómodo retrasando las líneas porque así podía explotar la velocidad de Chino a la contra. Pero el Pinto demostró el porqué de su condición ya de equipo de División de Plata al pecar de falta de gol y de errores infantiles en defensa. En uno de ellos llegó el primer tanto del Azkar Lugo. Miguel se hizo con un balón suelto en las inmediaciones del área y se lo sirvió en bandeja a Beto para que adelantase al cuadro lucense.

Esa ventaja dio tranquilidad a los de Bruno García, que pausaron el partido. La pasividad del colista hacía que las transiciones ofensivas del Prone pusieran una y otra vez en jaque a Iker. Matamoros, muy activo y participativo, y la referencia de Beto fueron unos quebraderos de cabeza para el portero pinteño.

Las rotaciones que introdujo el técnico lucense en los lances finales de la primera mitad dotaron al Azkar de más mordiente y electricidad. A pesar de la superioridad, el Prone no conseguía ampliar la renta en el marcador que le diera tranquilidad.

A los dos minutos del arranque del segundo período Adri, tras irse de su par y driblar a otro, cruzó el balón y situó un 0-2. Este gol dio alas a los visitantes a la vez que hundía al Pinto. En apenas tres minutos, primero Matamoros, de falta directa, y después Miguel, a placer, conseguían el 0-4. El partido estaba más que finiquitado aunque restaba aún un cuarto de hora. Chino lo recordó, y tras una jugada loca, batió a Toni, consiguiendo el gol de la honra para el Pinto.

Con este resultado, el choque se abrió. La entrega en ataque de ambos equipos benefició al espectáculo. El Pinto, con todo perdido, se lanzaba con más corazón que cabeza. Ello provocó un juego mucho más fácil y fluido del Azkar que le permitía crear ocasiones de gol, que por conformidad o falta de intensidad no logró culminar.

El monólogo del cuadro gallego era casi absoluto. El Pinto era un espectador más, pese a que consiguió que Toni demostrase su calidad como seguro de vida. El Azkar pudo haber conseguido el quinto tras una contra de libro, pero la vaselina de Matamoros se estrelló en el larguero. Al final, el marcador reflejó un resultado abultado y merecido para el conjunto lucense.