Diego Garrido adelantó a los locales en el marcador pero los vascos empataron en la segunda parte
26 abr 2010 . Actualizado a las 16:39 h.El Racing no pudo ganar al Sestao (1-1) y ya solo las matemáticas lo salvan de ser nuevo club de la Tercera División. El equipo que prepara Luisito ya no puede optar a la salvación directa, aunque sí podría pelear por la quinta plaza por la cola que da derecho a disputar la promoción de permanencia con los quintos clasificados de los otros grupos de la Segunda B. Aún así, sus posibilidades son mínimas, pasan por ganar los dos partidos que le restan por jugar, en Miranda de Ebro y en casa frente al Palencia, y que además otros resultados de rivales directos le acompañen. Un auténtico milagro.
La de los racinguistas es una muerte anunciada hace ya tiempo y no descienden por el partido de ayer, en el que el equipo, pese a no jugar bien, mereció una cómoda victoria frente a un Sestao, duro, pobre y que acabó encerrándose en su área para defender con uñas y dientes un empate que tampoco es que le apañe nada.
Al Racing le faltó pegada, como siempre y también suerte. El colegiado fue severo al señalar como penalti una falta que los racinguistas sacan fuera del área (parece que así se puede ver en las imágenes de TV) y riguroso también al anular dos tantos a los racinguistas por sendos fuera de juego. Esta vez no hubo expulsiones, como es habitual, aunque tocó lesiones. Rubén Pérez se lesionó a los dos minutos de partido y Nacho Calvillo, en los primeros minutos de la segunda parte.
Al final, los chavales de la casa, Marcos, Juan Martínez, Pablo Rey, Álex Permuy fueron los que tiraron del carro, los que se dejaron la piel. Isidro Silveira tendría que tomar nota y ver por donde es el camino correcto de cara a la próxima temporada.
Los racinguistas lo tenían todo para ganar en el encuentro de ayer. Se adelantaron en el marcador a los 17 minutos y pudieron hacer un segundo. Pudo haber un penalti a Dani Quintana que el árbitro no pitó y el colegiado también perdonó la roja a Cerro por una durísima entrada a Pablo Rey.
Los quince primeros minutos de la segunda parte fue el único lunar de los ferrolanos en el partido de ayer. La salida de Etxabe o Bonilla mejoró el balance ofensivo de los vascos y además la lesión de Nacho Calvillo trastocó el medio campo de los racinguistas. Así llegó un balón al larguero de Etxabe y pocos minutos el tanto del empate de penalti.
El Racing se rehízo a base de garra y dispuso de un gran número de ocasiones para lograr un segundo gol aunque le faltó suerte y acierto. El árbitro, que en la primera parte ya había anulado un gol de Marcos, tampoco dio validez a otro tanto anotado por Juan Martínez en la recta final del encuentro.
Fue un empate injusto y con sabor a derrota.