El Azkar sufrió una derrota sin paliativos frente a un Inter Movistar que actuó como una apisonadora. El 8-2, si bien excesivo, demostró la pegada del segundo, ante la que nada pudieron hacer los gallegos. Rafa López adelantó a los suyos, pero poco después comenzó el festival verde. Con este resultado, se antojan fundamentales las victorias ante Lobelle y Pinto para meterse en play off.
Los primeros minutos fueron de infarto. La idea de los visitantes era contener al Inter todo el tiempo posible y aprovechar alguna de las acciones en ataque para hacerles daño. En primera instancia, les salió de cine. A pesar del asedio de la máquina verde, los del Prone les pillaron en una contra para establecer el 0-1. Una combinación milimétrica entre Adri y Rafa López que acabó con el esférico en el fondo de la red tras el toque sutil del segundo. ?Lejos de aprovechar esta circunstancia, los lucenses vieron como el Inter les remontaba en apenas dos minutos. El empate llegaba tras una gran jugada colectiva de los locales que finalizaba Schumacher. En el 2-1, el cierre brasileño regaló el gol a su compañero Borja.
El Azkar no sabía qué hacer para detener a los de Candelas. Los ataques de los madrileños se sucedían; hasta tres disparos se estrellaron en la madera: uno de Matamoros, del Azkar. A cuatro minutos para el descanso, el Inter continuaba con el festival. Torras marcaba el 3-1 con un misil que se colaba por la escuadra de la meta defendida por Toni. En el 18, era Betão quien anotaba bajo palos. A un minuto para el intermedio, entre Gabriel, Betão y Daniel cocinaron el quinto.
Al poco de comenzar la segunda parte, el Azkar recortó distancias con un tanto de Beto, a placer, a pase de Adri, que le permitía soñar. ?Lo cierto es que lo intentó una y otra vez, pero una buena defensa del Inter apenas les permitió gozar de ocasiones de gol. Aunque las tuvo. Incluso Toni probó fortuna a la altura del centro del campo. Su lanzamiento fue detenido in extremis por Amado.
Portero jugador
A seis minutos del final, Bruno García solicitó tiempo muerto y se la jugó con Adri como portero jugador. Los locales seguían a lo suyo, sin prisa ni pausa. Y así llegó el 6-2. Fue por medio de Juanra, bestia negra de los gallegos. Poco después, él mismo robaba un balón y tiraba a puerta vacía. A falta de dos minutos, Adri era expulsado por doble amarilla por protestar. Ya sobre la bocina, Marquinho hizo más grande la herida tras el octavo chicharro de la tarde.