Raúl Caneda (O Grove, 1969) es el segundo entrenador del Almería, cargo que ya ejerció con Lillo en el Dorados mexicano y en la Real Sociedad. Cuando llegaron, el equipo marchaba en el puesto 17, con 13 puntos en 15 partidos. Ahora es decimotercero: con Lillo y Caneda al mando ha sumado 24 (seis victorias, seis empates y solo seis derrotas) en 17 encuentros.
-¿Contentos por su éxito en el Almería?
-Los números están ahí y no podemos estar más que satisfechos, pero no nos olvidamos de que falta por conseguir el gran objetivo, que es la permanencia. Parece todo hecho, pero queda lo más importante.
-¿A Lillo se le puede considerar un teórico, a y usted, el pragmático?
-No es tan sencillo, esa idea sería de un reduccionismo total. Lillo es un teórico muy práctico.
-¿El fútbol es un estado de ánimo?
-Sí, está claro, pero también cualquier otra actividad.
-¿Se explicaría así el hundimiento del Dépor?
-Ganar ayuda a ganar y perder a perder, y más en los tiempos que vivimos. Todo es más fluctuante y también los estados de ánimo de los jugadores, donde los entrenadores no encontramos mucha solidez para sustentar las conductas. Y a partir de ahí llega el pesimismo, pero la misma razón también vale para cuando las cosas van bien.
-¿Será uno de sus argumentos para ganar mañana?
-Pero es que nosotros también estamos en un momento en que nos jugamos mucho. Como el Dépor, no estamos para muchas alegrías.
-¿Su debut en Riazor?
-Sí, el primero como entrenador, pero sí que he disfrutado de muchos partidos allí. Iba a ver a un equipo y sobre todo a un jugador que era una avanzadilla de los que ahora tanto deslumbran, los Xavi, Iniesta y Silva, pero que entonces no tenía tanto protagonismo, porque no había gente competente en la selección capaz de apreciarlo. Estoy hablando de Fran.