Cuando solo restan ocho partidos para que finalice la liga, el Compostela no sabe lo que es ganar un partido en San Lázaro. Claro que eso tampoco es ninguna ventaja, ya que las estadísticas solo valen para que alguien las rompa. Un ejemplo, en el partido de ida, en A Malata, el Compostela no había ganado ningún partido fuera de casa, pues el primero fue precisamente en el estadio ferrolano.
El equipo de Fabiano, aunque no de una forma matemática, está prácticamente desahuciado y de ahí que ahora sea un poco más peligroso que antes ya que afronta los partidos con la tranquilidad del que ya no se juega nada.
Corazón racinguista
Fabiano Soares, el técnico del Compostela, ya declaraba este fin de semana que quiere al Racing, que le desea lo mejor pero... no van a regalar nada: «Me debo a los colores del Compostela e intentaremos ganar el partido», dijo.
Aunque sea poco deportivo eso del compañerismo entre equipos de la misma comunidad se estila en el País Vasco y poco más. Aunque el Compostela esté prácticamente descendido y pueda echar una mano al Racing, seguro que afrontará el partido del domingo con la motivación de un auténtico derbi.
De todas formas, como pasó cuando el equipo descendió de Segunda sin que el Celta le echara una mano frente al Alavés, está claro que los racinguistas no pueden esperar que los demás le hagan sus deberes.