El vigués del Granada, ya recuperado, no recordaba el resultado ni dónde vivía
11 mar 2010 . Actualizado a las 11:59 h.El fútbol no gana para sustos en los últimos tiempos. Especialmente esta temporada se están sucediendo los desmayos y los problemas cardíacos. El último en padecerlo fue José Juan Figueiras, el portero vigués del Granada. En el último partido frente al Sangonera murciano fue víctima de un impacto con un delantero local a falta de cinco minutos para la conclusión y, aunque finalizó el encuentro sin mayores complicaciones, al llegar al vestuario se quedó en blanco. No sabía dónde estaba, preguntaba a sus compañeros cómo habían quedado (perdieron 3-2) y no tenía referencia personal alguna. Ante la situación fue trasladado con celeridad a un centro asistencial en donde le practicaron un tac que descartó cualquier complicación. Después de dos días de reposo, ayer se reincorporó a los entrenamientos del equipo rojiblanco y el domingo espera defender la portería frente al Jerez Industrial.
El guardameta gallego se acuerda con nitidez del lance que le hizo chocar con el rival, pero no recuerda nada de su llegada al vestuario el pasado domingo. No obstante, en el mismo terreno de juego el árbitro ya había detectado que algo no iba bien y paró el partido mientras hacía las pertinentes comprobaciones. «Fue un centro lateral raso, salí a por la pelota y cuando la tenía cogida, el delantero no se pudo parar y me dio con su rodilla en la sien. Seguí jugando lo que quedaba, que eran cinco minutos o así, pero cuando llegué al vestuario comencé a preguntarle a mis compañeros cómo íbamos y dónde estaba. En ese momento comencé a perder la memoria», recuerda José Juan, que no tiene constancia de nada más. Únicamente de oídas cuando todo quedó en un susto: «Mis compañeros me comentaron que me habían preguntado también dónde vivía y tampoco lo sabía. Me quedé en blanco, no me acuerdo de nada».
Alarma
En ese momento cundió la alarma en un vestuario formado por futbolistas de largo recorrido como Mainz, Amaya o Álvaro Cámara. Con celeridad, José Juan fue trasladado a un centro asistencial. «Después del partido fuimos al hospital a que me hicieran un tac y afortunadamente no hay nada, aunque tuve que estar un par de días en reposo. Hasta ayer no podía entrenar».
El gallego no esperó ni un momento más. Ayer por la mañana se presentó en las instalaciones del Granada para desarrollar con plena normalidad la sesión de equipo entrenado por Álvarez Tomé, un clásico de la Segunda B que se dio a conocer en la Cultural Leonesa.
Regreso sin temor
El vigués regresa además sin ningún tipo de miedos. «Todo se ha quedado en un susto. No tengo ningún temor, todo son gajes del oficio. El domingo si juego saltaré al campo con la máxima tranquilidad y con toda la moral del mundo», explica. Porque superado el momento crítico, lo que más desea José Juan es seguir disfrutando de una titularidad que se le había puesto cuesta arriba en el segundo clasificado del grupo cuarto: «Empecé jugando al principio de Liga, pero después el entrenador decidió cambiar y no hace mucho me llegó de nuevo la oportunidad que tengo que aprovechar».
Su valentía tampoco le lleva a mirar para otra parte. Sabe que el deporte está en alerta desde hace tiempo con este tipo de episodios. «Últimamente en el fútbol están pasando episodios de muerte súbita y muchas cosas de esas. Cada vez que pasa algo de este tipo es un susto muy grande». Como en la mayoría de los casos, el gallego José Juan Figueiras puede contarlo y pasar página.