El Oporto se hizo ayer con la Copa de Portugal en una apretada final ante el Ovarense Dolce Vita, al que derrotó por un agónico 71-70. El entrenador gallego Moncho López conquista así su segundo título en el 2010 con el conjunto de los Dragones, al que dirige desde el inicio de esta temporada de forma paralela a su cargo como seleccionador de Portugal.
El equipo de Moncho López dominó el marcador con claridad, especialmente antes del descanso. El partido comenzó con un contundente parcial de 10-0, y la ventaja continuó con un 19-10. Pero los diez últimos minutos fueron de mucho equilibrio. El Ovarense se colocaba con ventaja a poco del final (67-68), pero la reacción de los jugadores del Oporto les llevó a anotar cuatro puntos consecutivos, que ya harían infructuosa la última canasta de los que ayer defendían el título.
A medio camino entre el lugar de la final y Oporto, en la localidad de Mealhada, la expedición de Moncho López paraba para cenar con júbilo por el trofeo. «Es todo alegría, no pude decirles nada al acabar, todos estábamos muy emocionados», apuntó el entrenador lucense. «Este esfuerzo nos pasó factura en la Liga pero en las siete jornadas que nos quedan podremos remontar algunos puestos», añadió López, que dedicó su segundo título portugués a su familia, «que saben que esto cuesta mucho, es baloncesto de élite». «Especialmente me he acordado de mis padres, sé que lo estarán disfrutando con mucha alegría», concluyó.