Los ferrolanos solo controlaron el juego cuando el equipo charro se replegó con tres goles de ventaja
08 mar 2010 . Actualizado a las 12:47 h.El naufragio del Racing en Guijuelo representa todos los males de una plantilla que se está ganando a pulso el billete hacia Tercera. Jugó con una defensa generosa con el rival, sin orden en las jugadas clave a balón parado y sin ideas durante buena parte de la tarde. Y eso que se enfrentaba a uno de los rivales más modestos de la categoría, mermado encima por las bajas para la ocasión.
En ataque, el Racing solo se aprovechó de casualidades durante el primer tiempo. Abrió el partido un rebote tras una falta botada por Calvillo, pero Carlier cruzó demasiado su disparo. Pasaron 40 minutos sin que el equipo verde asomase por el área rival, hasta que una pifia del portero local, Montero, al despejar en falso de puños, regaló a Jonathan un balón que no apuntó a rematar. En medio, durante esos 40 minutos interminables en los que los verdes se perdieron en el centro del campo, había llegado con dinamita el Guijuelo.
El equipo salmantino se adelantó gracias a una falta botada junto al córner por Joselito y que remató solo Juli Ferrer en el segundo palo. Y, al rato, antes de la media hora, en otro balón parado Leroy centró desde la frontal para que surgiese la figura de Neftalí, completamente solo en el punto de penalti, para marcaron con otro cabezazo. Pudo llegar el tercero, de nuevo en un testarazo, demasiado cruzado por Ubis. Al Racing lo despertó una jugada individual por la derecha de Pablo Rey, cuyo centro no supo convertirlo en gol, casi a puerta vacía, Calvillo.
Con el marcador de cara, el Guijuelo se abrigó más en el segundo tiempo. El Racing pudo tocar, pero sin mordiente. Carlier tuvo una ocasión con una volea a la salida de un córner. Pero llegó poco después el tercero. Leroy caracoleó ante medio Racing hasta que Jonathan Martín le hizo un penalti que transformó el ex racinguista Joselito.
Igualó después desde la frontal Curro Vacas. No sirvió de mucho. Luisito intentó cambiar el rumbo del partido. Situó a Antón de central, apostó por los centímetros de Franch e incrustó a Carlos en la derecha. El Guijuelo se dedicó a contragolpear, y creó algún peligro, como en una llegada de Ubis que Iturralde remató a placer fuera cuando ya se cantaba el gol en la grada. Fruto de su insistencia, el Racing disfrutó de algunas faltas en la frontal, pero -a diferencia de su rival- no supo aprovecharlas. Ahora llegan dos partidos seguidos en A Malata. Se agota el tiempo.