La gallega Marta Silva disfruta en el selecto club de Augusta

DEPORTES

La golfista jugó invitada en el campo del Masters, que no admite socias. Se vio «más nerviosa que en cualquier torneo»

02 mar 2010 . Actualizado a las 02:59 h.

En todo el mundo, quizá no cabe imaginar un campo más selecto donde disfrutar del golf que el Augusta National, el recorrido en el que Bobby Jones plasmó, después de retirarse, todos sus sueños. La santiaguesa Marta Silva acaba de jugar en el escenario del Masters, un hermético club creado en 1933, con apenas 300 socios, que no admite a mujeres y al que rodea un halo de magia y también de misterio.

Silva vive su segunda temporada en la Universidad de Georgia y es una de las golfistas con más porvenir de la liga universitaria norteamericana. Junto a otras compañeras fue invitada por un ex jugador de los bulldogs , su equipo, y que es socio de Augusta. Esa es la única manera de poder acceder al campo, sin tarifas para jugadores ajenos al club. «Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida», explica la santiaguesa, de 20 años, desde Athens.

En la casa club tuvo acceso a lugares singulares. «Nos permitieron cambiarnos los zapatos en las taquillas de los jugadores que alguna vez han ganado el Masters (porque no todos tienen el privilegio de tener una taquilla allí). Nos enseñaron la habitación que ceden a los aficionados. Tienen en la sala común de los jugadores el escritorio que el presidente Dwight Eisenhower -antiguo socio- utilizó durante su mandato...», indica.

Al llegar al campo de prácticas el grupo de invitadas, el club puso a su disposición cadis uniformados con el tradicional mono blanco de Augusta, la mejor ayuda para saber interpretar los secretos de un campo difícil. «No tenía que hacer nada de nada. Llegaba a mi bola y ya me decía la distancia a la bandera y el palo que tenía que jugar. ¡Era facilísimo! En los greenes ni me esforzaba por mirar las caídas porque allí son una auténtica locura. Puedes jugar unas diez veces ese campo, que seguirás sin entenderlos. Por eso puse toda mi confianza en mi cadi», añade la jugadora santiaguesa, con un palmarés extraordinario a sus 20 años, que incluye el triunfo en el Doral Júnior Classic infantil en Miami o el título nacional cadete.

«Mi mejor vuelta»

Rodeado de magia desde su creación -los nueve primeros hoyos no se televisaron durante años-, Augusta National impresiona. «Creo que lo pasé mejor que un niño pequeño en un parque de atracciones. Además de haber jugado en un campo único y con un clima perfecto, además de todo eso, creo que jugué mi mejor vuelta de golf», explica Marta Silva.

Aunque al principio le costó serenarse en un escenario cargado de mitología. «Antes de salir en el tee del 1 estaba más nerviosa que en cualquier torneo importante. Después del primer drive, lo demás fue disfrutar», relata. Tras completar el recorrido, tenía ganas de más: «Le dije a mis compañeras: '¿Vamos a jugar otros 18?' Podría estar allí hasta que anocheciese».