Con la pólvora mojada en Villarreal

Pedro J. Barreiros

DEPORTES

Tras el gol de Llorente, la única combinación entre Adrián y Bodipo estuvo a punto de dar el empate

01 mar 2010 . Actualizado a las 16:40 h.

Sin botín. El Dépor se vuelve de vacío de Villarreal, después de evidenciar otra vez sus problemas para generar ocasiones ante la portería rival. Su único disparo a puerta llegó después de 70 minutos de sopor: una arrancada de Adrián en el segundo tiempo, que dejó tan sorprendidos a propios como a extraños, y un acrobático remate de Bodipo, resuelto con solvencia por Diego López. Nada más.

La mejor noticia de los coruñeses fue la recuperación de la seriedad defensiva, en entredicho tras las últimas jornadas. Con Aranzubia como seguro de vida, su retaguardia supo sufrir y mantener la ilusión de empatar (y los nervios locales) hasta el final. Pero faltó la guinda, esa pólvora de la que Adrián, Bodipo y hasta Añón ayer parecieron incapaces de encender. Y, aunque parezca de perogrullo, el fútbol se mide por los goles.

El Dépor supo desactivar el circuito de toque del Villarreal durante los primeros 35 minutos. El equipo de Lotina se defendió bien con la pelota, que conservó en gran parte gracias a Juan Domínguez y Pablo Álvarez, muy activos y con proyección ofensiva desde la mediapunta y la banda derecha. Le faltó culminar ese dominio con ocasiones, pues no llegó a rematar a puerta en todo el primer acto.

El partido se rompió en el minuto 35. Ibagaza fue el responsable. El argentino ya había ideado un sensacional pase interior en el minuto 7 para Fuster, quien remató de pena. Su segunda gran aparición provocó el gol. Fue una falta que Bruno sacó con rapidez, sorprendiendo a los deportivistas; la pelota llegó a Ibagaza, que rompió la línea deportivista con un pase interior hacia Nilmar, quien superó la salida de Aranzubia con una vaselina que llegó a Llorente. Este ganó la partida a Colotto y la empujó a gol.

El tanto animó al Villarreal. Las asociaciones entre Nilmar, Fuster e Ibagaza embotellaron al Dépor, que se aferró a Aranzubia en esos minutos finales del primer tiempo. El riojano desvió primero un disparo con rosca de Nilmar, después un cabezazo de Llorente y por último un tiro de Fuster con aroma a gol. No hizo mucho más el equipo local.

Con Juan Domínguez más retrasado y al timón de su equipo tras la entrada de Iván Pérez, el Dépor recuperó el balón en la segunda mitad. Tuvo la posesión porque el Villarreal, cansado tras haber jugado el jueves, se la cedió. Por momentos incluso silenció un estadio bullicioso y alegre. Pero ni con esos nervios supieron jugar los visitantes a esa particular ruleta rusa del 1-0. Pero la pólvora es amarilla.