Charles eleva al Pontevedra a las puertas de la promoción de ascenso

Tino Rascado

PONTEVEDRA CIUDAD

La expulsión del defensa del Éibar Andrés en el minuto 39 por golpear a Charles, favoreció la victoria

22 feb 2010 . Actualizado a las 11:36 h.

El Pontevedra dio un paso de gigante hacia la promoción de ascenso después de superar el peor golpe que podía recibir: a los catorce minutos de juego su estrella, Igor de Souza, abandonaba el terreno de juego en camilla tras recibir un golpe por detrás del centrocampista eibarrés Lombraña que le provocó una lesión.

Fue como si las ilusiones de los aficionados granates se viniesen abajo en un encuentro considerado crucial. Pero su primo Charles volvió a asumir la responsabilidad del ataque y poco después de la desafortunada lesión de Igor, creó tres ocasiones claras como tratando de demostrarle a su rival que nada había cambiado.

La entrada de Iván Carril en lugar de Igor le dio más dinamismo al juego granate ante un rival pertrechado, con un fútbol ancestral que cuesta muchísimo digerir por muy hincha acérrimo que puedan quererlo ver.

En medio de ese fútbol, el Pontevedra trató de salir a flote a pesar de los intensos repliegues de los vascos. Lo más habitual era vez a diez jugadores por detrás del balón y con Javi Gómez, sustituto del goleador Altuna que se perdió el encuentro por acumulación de amonestaciones, como único delantero.

El partido requería paciencia y mucha concentración. Había mucho orden en el trabajo defensivo, a la espera de elaborar las salidas en el ataque. Y ahí, entre Charles, Iván Carril y Víctor Bravo llevaron todo el peso sin que Antonio Moreno consiguiese contactar con la portería vasca a pesar de ejercer la posición de delantero centro.

Pronto se sucedieron las ocasiones de gol sobre la portería de Zigor y hasta Nevado se atrevió a intentar sorprender al meta rival con un duro lanzamiento desde 30 metros que el meta despejó a córner. En su ejecución, Charles salió dispuesto a prolongar el esférico pero por el camino se encontró con Andrés, que le golpeó en la cara y el árbitro, tras consultar con su asistente, decretó la expulsión del defensa vasco.

Mayor presión

En superioridad, el Pontevedra aumentó la presión. En un saque de esquina, Víctor Bravo metió un balón que prolongó Vázquez y que Carril estuvo a punto de aprovechar el gol que se le resistía a los granates.

Dueño de la situación, el equipo de Pablo Alfaro se hizo con el control del partido y el Éibar aumentaba sus repliegues intensivos, tratando de defender cuando menos el empate ante un rival que hace una semana estaba lejos de la promoción.

El gol tardó en llegar. Fue en el minuto 82 cuando Charles recibió un centro de Víctor Bravo que el brasileño no perdonó, consiguiendo una victoria que muy pocos esperaban.