Víctor vuelve a ser muy Bravo

Xabi Otero

PONTEVEDRA

El zaragozano está experimentando en el Pontevedra sensaciones que no sentía desde que sentó al Kun Agüero en el Calderón. Se ve ascendiendo a Segunda con el equipo granate

19 feb 2010 . Actualizado a las 10:50 h.

El Pontevedra se ha convertido en la tabla de salvación o en el particular anciano chino de Víctor Bravo. El futbolista madrileño estaba llamado a dar que hablar en la Liga de las Estrellas, pero una nefasta decisión lo llevó al pozo deportivo de la Segunda B. De hecho, en noviembre del 2006 su figura generó un intenso debate en los medios de comunicación de la capital de España porque Javier Aguirre optó por sentar al Kun Agüero para dar entrada de inicio a un chaval de 22 años, que encima no desentonó. Lo malo es que los colchoneros perdieron con su Zaragoza del alma por 0-1 y eso empezó a jugar en su contra. La presión mediática e incluso del vestuario hizo que el técnico mexicano volviera a apostar por el argentino después de que el Atlético arrancara un punto de Mallorca (0-0). De hecho, su suplencia incluso levantó polvareda en la plantilla rival. Así, al Caño Ibagaza, que actuaba en las filas rojillas, no le importaba tirar piedras contra su propio tejado en la previa del duelo en Son Moix. «Agüero tiene que jugar si o si de titular; no puede crecer con solo diez minutos», comentó el ex centrocampista rojiblanco. Y a continuación hasta se posicionó el propio periodista. «Eso pensamos todos, pero no sabemos en que estará pensando el 'Vasco'», en referencia al preparador hispanoamericano. Aguirre no aguantó más y apostó por la titularidad del Kun contra el Villarreal. El yerno de Maradona marcó un golazo, el Atlético se impuso por ?3-1 y ya no hubo más discusiones. Víctor Bravo siguió en la primera plantilla del Atlético, pero no volvió a ser titular. «Los Aguirre me han dado mucha vida», bromeó. Al final de la temporada sus representantes, los mismos que encumbraron a Fernando Torres, entre otros, lo inducieron a un grave error. Le recomendaron recalar en el Universidad de Las Palmas, un club con proyección que encima pagaba como en Segunda, y eso fue su temporal tumba deportiva. «Es el mayor error futbolístico que he cometido porque pasé de disfrutar de todo lo que engloba este deporte, prensa, afición, juego... a jugar en un equipo con problemas económicos, que no tenía hinchada y jugaba en hierba artificial», explica. El maño no se adaptó y regresó a la península de la mano del Mérida. Su gran temporada le abrió las puertas del Pontevedra, en donde era intocable para Roberto Aguirre. «Aquí he recuperado la ilusión por el fútbol y el espíritu de lucha de entonces», desvela. Vio volver su pesadilla El cambio de entrenador, que coincidió con su salida del equipo granate, le hizo pensar que su pesadilla canaria podría repetirse. Sin embargo, Pablo Alfaro se percató pronto de su gran visión de juego y lo repescó para el once titular. Desde entonces Víctor ha vuelto por sus fueros para mostrarse tan Bravo como en sus comienzos. «Cuando se produjo el cambio de entrenador lo vi todo negro porque con Roberto Aguirre había sido titular indiscutible. De la noche a la mañana llegó Pablo y pasé al banquillo. Y la verdad es que lo pasé mal porque dejé de sentirme importante en el equipo», recuerda. «Seguí entrenando duro para conseguir una oportunidad y cuando me la dio, la aproveché. Llevo cinco o seis jornadas seguidas jugando y peleando mucho para que otro compañero no me coma el pan», manifiesta. Ahora su obsesión es contribuir a que los aficionados disfruten de un gran partido en Pasarón, a poder ser contra el Éibar. «No sé que es lo que nos ocurre en casa, pero lo cierto es que nos cuesta un mundo marcar. No creo que nos sintamos presionados por el público porque la mayoría de los jugadores de la plantilla hemos jugado en equipos de superior categoría o partidos exigentes como de play off. Es más bien una mala racha colectiva», sostiene. «Yo mismo he tenido dos o tres ocasiones claras en Pasarón, que el año pasado no las habría fallado. A Igor le ha pasado algo parecido, Ibán Espadas lo mismo cuando jugaba y tampoco le han entrado a Moreno, que venía de meter muchos goles en todos los equipos en los que había estado. Le podemos meter cinco a cualquier equipo cuando cambie esa mala racha», defiende. «Haberlas, hailas» Pese a todo, Bravo aún no está muy familiarizado con el término 'meigas'. «La verdad es que es algo de lo que he oído hablar mucho, pero no sé muy bien lo que son. ¡¡Ah!!. Son brujas gallegas. Se lo he escuchado comentar a Pablo Alfaro, pero no creo mucho en eso. Creo en el esfuerzo y en el trabajo colectivo, aunque a lo mejor tenemos algo de... ¿meigas? porque el balón no quiere entrar», asegura. «Aún así me veo ascendiendo con el Pontevedra», destaca.