Beto se estrenó en el banquillo con un triunfo sobre el Sestao, pero luego sufrió dos goleadas ante Mirandés y Palencia
22 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El Zamora se perfila como uno de los peores enemigos a los que se podría enfrentarse ahora el Pontevedra, que necesita conquistar los tres puntos para no descolgarse casi definitivamente de los puestos que dan derecho a disputar la fase de ascenso a Segunda División.
El domingo en Pasarón se verán las caras dos equipos con trayectorias psicológicas bien diferentes. El conjunto granate está seriamente tocado después de encajar un inesperado traspiés en el Municipal de Guijuelo frente a un conjunto que llevaba diez jornadas sin conocer la victoria.
Este aspecto y la presión clasificatoria, con la promoción lejos, pueden pesar mucho en la cabeza y en los pies de los futbolistas ante un cuadro castellano que, por contra, llegará a la Ciudad del Lérez pletórico de moral. Pero eso podría cambiar de la noche a la mañana porque ya se sabe que en el mundo del fútbol dominan las rachas.
Y el Zamora es el mejor ejemplo para demostrarlo. El conjunto rojiblanco se metió en el fango el 28 de noviembre después de sucumbir con el Bilbao B en Lezama (1-0). Esa derrota lo situó decimocuarto con 17 puntos, solo uno más que Izarra, Lemona y Cultural Leonesa, cuarto por la cola. Racing y Sestao, que compartían la penúltima plaza, contaban con 15 puntos y eso da una idea de lo turbias que podían bajar las aguas por el Ruta de la Plata.
Derrota en Lezama y destitución
La directiva que preside José María Casas optó por relevar a Ricar en el banquillo para apostar por el hispano brasileño Beto Bianchi, ex entrenador de Ciudad de Murcia y Lorca. Su estreno fue esperanzador porque el Zamora dio un paso hacia la luz con un triunfo sobre el Sestao en un duelo a vida o muerte para evitar hundirse un poco más en la tabla (2-0).
Sin embargo, esa victoria resultó ser un mero espejismo porque el Mirandés con un inapelable 4-0 y el Palencia, con otra goleada por 0-3 en el Ruta de la Plata, devolvieron al equipo castellano a la triste realidad.
El Zamora, pese a los dos mazazos consecutivos, mantuvo una ventaja de tres puntos sobre el descenso, que marcaba el Racing con 17. Esa es una de las claves para explicar la resurrección posterior.
Los jugadores, al igual que ahora el Pontevedra, estaban tocados moralmente, pero no se hundieron y empezaron a saborear la esperada reacción gracias a los fichajes y a la adaptación al nuevo sistema de juego de Beto. La remontada comenzó en El Toralín. La Ponferradina no pudo pasar del empate sin goles y ese fue el punto de inflexión que necesitaban los rojiblancos.
Coinciden los rivales
La confirmación de la mejoría llegó siete días más tarde en A Coruña al sellar otro empate con el Montañeros. La ansiada victoria que despejó los nubarrones se produjo la pasada semana con el Celta B en el Ruta de la Plata (1-0). Estos cinco puntos de nueve posibles suponen la segunda mejor racha del Zamora en la actual temporada, pero un triunfo en Pasarón significaría establecer un nuevo registro porque arrancó la liga con siete puntos seguidos ante Montañeros (3-0), Celta B (0-1) y Pontevedra (3-3).
Lo curioso de todo es que los equipos vuelven a coincidir y los hinchas granates más pesimistas pueden identificar esa coincidencia como una mala señal de cara al duelo de este domingo. En realidad no hay una razón lógica para pensar de esa forma porque son simples estadísticas, que como suelen decir los técnicos «están para romperse».