En lo que va de competición el equipo local lleva ocho jornadas sin batir ?la portería rival
19 ene 2010 . Actualizado a las 11:46 h.El Pontevedra sigue sin mostrar su mejor cara. Después de la cómoda victoria ante la Cultural Leonesa, Pablo Alfaro y sus jugadores han dado un nuevo paso atrás en el Municipal de Guijuelo ante un equipo abocado a los puestos de permanencia. Cuesta entender que una plantilla confeccionada para luchar desde el principio de la competición por los puestos altos de la clasificación alcance en la vigésimo primera su octavo encuentro sin batir al guardameta rival.
La primera vez fue en la cuarta jornada de Liga ante un Racing de Ferrol al que le fue suficiente atrincherarse atrás para llevarse un punto que le sirvió para tranquilizar un tanto a la afición departamental.
Dos jornadas después el Lugo le sacó los colores con cinco goles sin que los pupilos entonces dirigidos por Roberto Aguirre fuese capaces de minimizar al menos el impacto del duro mazazo recibido y que acabó costándole la destitución del entrenador asturiano.
De hecho, aquella manita dejó sin capacidad de reacción a los jugadores granates, los cuales en la jornada siguiente en el campo del indiscutible líder Éibar volvía a caer por 1-0 en el estadio de Ipurúa.
En la décima jornada el Pontevedra volvió a evidenciar su falta de pegada ante la portería rival. Fue contra el Sestao en Pasarón, consiguiendo llevarse un punto en un partido ruin.
Poco después, jornada 13, el Pontevedra se ponía a prueba ante uno de los firmes candidatos a la promoción de ascenso como era, y sigue siendo, la Ponferradina. Con un gol en el estadio de El Toralín que le fue suficiente para quedarse con los tres puntos.
Posteriormente, llegó el recién ascendido Montañeros y se llevó de Pasarón a Roberto Aguirre y muchas ilusiones. El excelente partido de los de José Ramón en la jornada 14 tiró por la borda las expectativas que se habían creado ante el equipo y a partir de ahí la situación se ha ido complicando.
Hasta con el Alavés, que llegó a Pasarón acobardado a pesar de su condición de ex equipo de Segunda División, consiguió sacarle un mínimo de rentabilidad.
Por si fuera poco, el pasado domingo regaló la victoria a un Guijuelo que ha sabido exprimir las limitaciones de los granates en un encuentro que estaba marcador como imprescindible para poder llegar arriba.