¿Qué es lo que le pasa a Pilar Valero?

VIGO

La jugadora del Celta Indepo padece de sus isquiotibiales desde hace un mes, lo que le ha obligado a parar, sin que nadie haya sido capaz de determinar un diágnostico

19 ene 2010 . Actualizado a las 11:57 h.

Diecinueve de diciembre. Hoy se cumple un mes. El Celta Indepo juega en Zaragoza el penúltimo partido del 2009. Pilar Valero lleva un par de días ranqueante. Nota en sus piernas que algo no anda bien. «Al principio pensaba que eran agujetas, me notaba cargada, pero mis compañeras no se lo creían. Tampoco le di importancia». Pese al dolor, la aragonesa aguanta más de media hora en la pista y anota quince puntos. La molestia, lejos de remitir, empieza a crecer.

«Intenté aguantar hasta el parón navideño. Creía que con descanso se me irían las molestias». Pilar volvió a disputar casi media hora ante el Olesa tres días después del partido en Zaragoza. Se lleva diez puntos al casillero y la mosca detrás de la oreja. «Me daba cuenta de que algo no iba bien. Los isquiotibiales se me cargaban a la mínima en las dos piernas, aunque ahora quizá me duela un poco más la izquierda. Cuando fuerzo un poco tengo la sensación de que me voy a romper», reconoce la escolta.

Su concurso en el primer partido del año, el 3 de enero, ante Ibiza, se reduce. No aguanta más de diez minutos. Solo anota una canasta de dos puntos. Las piernas le piden que no siga. Otro parón. La Copa de la Reina le da otra tregua que aprovecha para seguir haciéndose pruebas. Pilar empieza a mosquearse, a preocuparse, a no saber qué contestar. A Canarias, el pasado fin de semana, viaja de forma testimonial. No está para trotes. Cada vez los isquios le permiten menos. Esta vez solo siete minutos. No llega ni a encestar una. Cruje los dientes. Y la cabeza le da vueltas. ¿De dónde sale ese dolor insoportable?, se pregunta una y otra vez.

«Miguel Méndez me ha dicho que pare, no tiene sentido seguir así. Y lo peor es que me he hecho ya varias pruebas y no consigo saber qué es lo que me pasa. No tengo una respuesta todavía». Los primeros análisis solo determinaron un nivel bajo de hierro, nada que parezca trascendental para una cosa así. La incógnita sigue sin resolverse.

«Me ha llamado el presidente, Paco Aráujo, para ver qué me pasa, por si necesito un especialista, y no sé qué decirle. Ahora hasta duermo mal, me tengo que levantar de cama por la molestia. Me dicen que puede ser de falta de algún mineral, calcio, potasio o magnesio. Quizá falta de sangre o de vitaminas. O también algún problema de espalda. Lo que sé es que no me pasa y que alguna decisión debo tomar», reconoce la jugadora.

Tras repetir visita al fisioterapeuta, quizá pruebe con un fisiólogo. De momento, está condenada a seguir haciendo pruebas. Mientras, apenas puede completar los entrenamientos. «Hoy si hay un partidillo de cinco para cinco igual me puedo poner un rato, pero si hay trabajo más físico no podré seguro. Es un pinzamiento, se me agarrotan los isquios y no lo resisto», advierte.

Para el próximo encuentro, ante el todopoderoso Perfumerías en As Travesas, su concurso parece complicado. Pilar no aparca la sonrisa, habitual en su conversación, pero necesita una respuesta cuánto antes. Empieza a hastiarse de ese molesto compañero de viaje al que nadie ha logrado, por el momento, identificar.

María Pina, entre algodones

La lesión de la zaragozana no es la única con la que cuenta Miguel Méndez, aunque sí la más preocupante. María Pina, con una torcedura, sigue entre algodones aunque su recuperación presenta signos favorables. Salvo un contratiempo no esperado, la alero valenciana podrá estar a las órdenes de su técnico en el próximo encuentro de liga ante el conjunto salmantino, tercero en la tabla con cuatro victorias más que las viguesas.