Representará a Galicia en los banquillos de Primera e intentará salvar al Almería
02 ene 2010 . Actualizado a las 02:45 h.Con la llegada de Juan Manuel Lillo a la dirección técnica del Almería, un gallego más se sentará en un banquillo de Primera División. Raúl Caneda (O Grove, 1969) ya es la pareja perfecta del guipuzcoano en el fútbol de élite. Horas después de su primera toma de contacto con el equipo, las sensaciones eran positivas.
-Ya se está convirtiendo en costumbre tomarlos a ustedes por apagafuegos.
-No hay que pensar en eso, sino en que tenemos la oportunidad de entrenar en la mejor Liga del mundo. Hay circunstancias mejores para coger un equipo, pero no hay que caer en lo pretencioso. Dura es la vida del parado. Además, la situación del Almería no es catastrófica. Hay unos diez equipos con problemas clasificatorios y el objetivo es mantener la categoría.
-Media tabla se juega el descenso. Demasiado.
-Las diferencias económicas son cada vez mayores y se nota. La crisis afectó a los equipos de menor presupuesto y los grandes casi ni la notaron.
-Representará a Galicia en los banquillos de Primera. ¿Es escasa la presencia gallega?
-Me enorgullece estar ahí. En Galicia hay entrenadores cualificados, es cuestión de preparación y promoción, no de origen.
-¿El éxito de Guardiola concede un crédito extra a los españoles?
-Al menos, evita frivolidades como traer entrenadores extranjeros menos preparados que los españoles. Aunque hay que decir que los entrenadores actuales están cada vez más desautorizados y no se les tiene en cuenta en la configuración de las plantillas.
-¿Ustedes representan la nueva escuela de los técnicos españoles?
-Creo que más bien se trata de un relevo generacional.
-¿Piensa en dirigir en Galicia?
-Si uno quiere dedicarse al fútbol, debe abrirse fronteras, aunque no se pueden dejar a un lado los sentimentalismos. Cuando hay opción de estar con Lillo estás en una posición de privilegio, pero no hay que prescindir del sentimiento porque mueve más energía.
-¿Hay demasiados preconceptos con respecto a Lillo?
-Sin duda. Y no siempre favorecen. En realidad, a nosotros nos perjudican los preconceptos que hay sobre Lillo.
-¿Cuál es su discurso?
-Intentamos sacar provecho de los jugadores y nos adaptamos a sus características. Sería torpe pensar que podemos trasladar una solución a equipos diferentes. El fútbol es un todo, organización colectiva. Un jugador es importante solo cuando influye en el juego o en el resultado.
-¿Qué le da a Lillo?
-Intento aportar y creo que él ve en mí una opinión válida.