El Teucro termina la primera vuelta inmerso en una apasionante lucha por el ascenso a la Liga Asobal

Xabi Otero

DEPORTES

23 dic 2009 . Actualizado a las 02:55 h.

La lucha por el ascenso a Asobal está más cerrada que nunca. Las siete victorias logradas por el Teucro en las últimas ocho jornadas le han servido para cerrar la primera vuelta en la tercera posición con 21 puntos, a dos del Pozoblanco, líder. El objetivo es acabar la liga regular entre los cinco mejores para poder disputar la promoción. Sin embargo, a nadie se le escapa que podría aspirar a conseguir la plaza de ascenso directo, reservada para el campeón.

Eso quedó patente este domingo con el triunfo sobre el Puerto Sagunto, que llegaba a orillas del Lérez con el liderato bajo los brazos y un plantel de campanillas que imprimía mucho respeto.

El Teucro, contra todo pronóstico, le dio un auténtico baño en la primera mitad y se retiró al descanso con una ventaja de 14-8. En la reanudación, los valencianos se apoyaron en decisiones arbitrales para meterse en el partido. Aún así, perdieron por 28-26 y cedieron el liderato al Pozoblanco, eterno candidato a la Asobal, que siempre se queda con la miel en los labios.

No obstante, nadie en el club pontevedrés quiere hablar de esa meta porque existe cierto temor a que todo se venga abajo en la segunda vuelta, entre otras cosas porque el plantel de jugadores teucrista es más corto que el de sus adversarios y eso puede pasar factura a medida que se acerque el final.

La mitad de los equipos de la División de Honor Plata aún están metidos en la pugna por el ascenso, aunque son seis los que parecen estar más capacitados para aguantar el tirón. Pozoblanco, Sagunto y Anaitasuna parecen tener casi garantizado su sitio entre los cinco elegidos.

El Teucro tendrá que pelear con el Guadalajara, que ha experimentado una notable mejoría en las últimas semanas, y el Palma del Río. Da la impresión de que este es el conjunto más flojo y que perderá fuelle. Por detrás, aparecen Huesca y Bidasoa, que tampoco semejan rivales de entidad. De hecho, ambos cerraron la primera vuelta con derrota. Los de Irún cayeron con el Anaitasuna (35-32) y los oscenses con el Cajasol, antepenúltimo, por 32-31.