Como estaba anunciado, el equipo compostelano no compareció en Coruxo y será excluido de la Tercera
30 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hora de la muerte: 17 horas. Así podría redactarse el acta del Coruxo - Ciudad de Santiago si fuese un acta de defunción. Nadie fue al entierro del conjunto compostelano en O Vao. Ni los jugadores del Coruxo, que se quedaron en la cafetería del campo jugando a las cartas mientras que su directiva y el entrenador Josiño Abalde esperaban en el túnel de vestuarios que se certificase el final de la historia compostelana.
El trío arbitral permaneció en chándal en su vestuario y minutos antes de las cinco de la tarde, cuando la lluvia había cesado, saltó a las inmediaciones del campo para confirmar que ningún jugador del Ciudad estaba en el rectángulo. Antes, ya había cobrado sus emolumentos al Coruxo. Un daño colateral más en la esperpéntica historia del cuadro santiagués.
A las cinco, treinta minutos después de la hora fijada por el partido, tal y como estipula el reglamento, el árbitro redactó al acta y dio por no presentado al Ciudad de Santiago.
Cambios en la clasificación
A la espera de que el organismo sancionador decrete la exclusión del Ciudad de Santiago tras su segunda incomparecencia, lo que estipula el reglamento es que se supriman de la clasificación todos los partidos en los cuales había participado el equipo verdiblanco. En consecuencia, perderán tres puntos los siguientes equipos: Cultural Areas, Somozas, Bergantiños, Ordes, Santa Comba y Cerceda; y uno el Ourense, el Deportivo B, el Racing Vilalbés, el Lalín y el Céltiga.
Es el triste e indecoroso final para un equipo que quiso ser grande y perdió el norte en ese proceso.
El conjunto santiagués inició su andadura en el año 1978 bajo la denominación de Atlético Fátima y durante lustros fue todo un referente del fútbol aficionado en la capital gallega.
Hace poco más de un lustro la entidad decidió convertirse en sociedad anónima deportiva no profesional para conseguir más recursos y tratar de continuar creciendo. Pasó a llamarse Ciudad de Santiago.
El club cumplió con las expectativas deportivas, ya que pasó de Preferente a Segunda B en solo tres años. Pero la aventura no le salió gratis. Acumuló una deuda de más de 500.000 euros y sufrió un descenso administrativo por no poder pagar a la plantilla.
La pasada temporada los principales accionistas ya dejaron claro que no se veían capaces de seguir al frente del club. Y en esa tesitura apareció de la nada Javier Villalba, sin referencias de ningún tipo. Llegó a un acuerdo para tener una opción de compra sobre las acciones de José Suárez y Jesús Devesa.
No consiguió los poco más de 90.000 euros que hubiesen evitado el descenso a Tercera. Pero no se desanimó. Reunió un equipo para competir en Tercera y desapareció de Santiago apenas tres meses después. Se le perdió el rastro a él y a 10.000 euros que deberían haber entrado en las arcas del club.
Ni pagó los pisos ni a los jugadores, que se pusieron en huelga y en los últimos días ya empezaron a buscar su futuro en otra parte. Toni espera recalar en el Almansa; Manu, en el Ribarroja; Bruno, en el Sant Boi; Tano Vela y Pato en la Tercera División de Andalucía; Mérida y Daimiel en Castilla La Mancha...
En cualquier caso, faltan por resolver dos incógnitas: quién gobierna el Ciudad de Santiago y cómo se extingue un club que es sociedad anónima.