El Obradoiro vincula su racha de triunfos a la química del vestuario

SANTIAGO

Manzano considera que el partido de Vitoria marcó un punto de inflexión en la búsqueda de la identidad

18 nov 2009 . Actualizado a las 11:42 h.

Hubo unanimidad dentro y fuera del equipo al subrayar el juego colectivo como la clave de la victoria conseguida frente al Unicaja, así como las dos anteriores. Y a ese factor se le une la buena química del vestuario, tal y como han puesto de manifiesto los protagonistas.

Curro Segura ya lo significó a la conclusión del encuentro ante los andaluces. Y se congratuló de que los jugadores que no habían tenido una participación tan ostensible en contiendas anteriores diesen un paso al frente para compensar las bajas de Jackson y Pasalic.

Vasileiadis espera más

Vasileiadis restó importancia a sus números porque «lo importante es el equipo y ganar». Y a pesar de que el Obradoiro Xacobeo rayó a un altísimo nivel frente al Unicaja, el alero griego está convencido de que el techo está todavía más arriba. Lo justifica en el buen trabajo y el buen ambiente del día a día.

Héctor Manzano, que cuajó un gran expediente el domingo, es otro de los que apunta al espíritu colectivo: «Ha sido tremendo. Está claro que no pensábamos que íbamos a ganar de veinte ni a tener tan dominado el partido, pero es que la unión que hay en el vestuario y en el equipo se nota. Si falta Marc, todo el mundo va a ayudar y arrimar el hombre. Al final, colaboramos todos para que no se note la ausencia de ningún jugador».

Sobre su actuación, y el hecho de jugar más cerca del aro, más como un cuatro que como un tres, comentó de manera distendida: «Como cuatro e incluso cinco. Las circunstancias obligan a que cada uno ayude en lo que puede. Faltaban Drago y Marc, Rafa lleva poco tiempo y le costaba jugar más... Al final da igual. Estoy seguro de que si pones a jugar a Maxi de cinco también va a ayudar. La cuestión es que todos arrimamos el hombro y somos un equipo con todas las letras. Eso se nota en la cancha».

Manzano también llama la atención sobre otro aspecto, el de la mejoría defensiva: «A lo mejor, en los primeros partidos no estábamos dando el nivel, sobre todo defensivamente. Probablemente es lo que nos ha servido a todos para darnos cuenta de que no estábamos en el camino correcto. Creo que el camino correcto empezamos a hacerlo en Vitoria. A partir de ahí, vamos lanzados. Tres victorias seguidas, que a lo mejor nadie contaba con ellas, y que ahí están. Esperemos que vengan muchas más».

Sin duda, a favor de obra siempre resulta más sencillo que anide el buen ambiente en el grupo. Es lo que transmiten los jugadores en los partidos, y también en los entrenamientos, como se pudo comprobar en los compases iniciales de la sesión vespertina de ayer, en el tramo abierto a la presencia de los medios de comunicación.