El Atlético, un grande en letras minúsculas

Luis César Sampedro

DEPORTES

La irregularidad lastra al próximo rival del Dépor, al que le cuesta competir

18 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Realmente no encuentro grandes cambios estructurales entre el Atlético de Abel Resino y el que ahora dirige Quique Sánchez Flores. Sigue siendo un equipo muy peligroso, no tanto por el dominio que ejerce en los partidos, como desde la recuperación del balón. Todos los años hay un equipo decepción, pero si tengo que apostar porque el Atlético de Madrid acabará en Europa, lo haría.

Forlán y Agüero

Al principio de temporada ha parecido más decisivo Forlán, pero en los últimos partidos Agüero ha recuperado eficacia. Quizá ahora el Atlético presiona más en primera línea y tiene más implicación de sus estrellas, que antes se limitaban a esperar el fallo del rival. Esta cualidad también puede tratarse del efecto propio de la llegada del entrenador nuevo, porque si las cosas siguen mal, las escopetas se dirigirán ahora a los jugadores.

Problemas de concentración

La gran asignatura pendiente del Atlético es que no logra quitarse el sambenito de equipo de rachas y siempre es complicado hacer pronósticos con él. Es de los que en la quiniela obligan a marcar los tres signos. Competir es afrontar cada partido como un desafío. Para el Atlético, en cambio, unos partidos son un desafío y otros, una circunstancia de la temporada. Tiene un gran problema de motivación, porque puede ganar en cualquier campo y a cualquier rival, pero también puede perder.

Un equipo de altibajos

Es un grande con letras pequeñas, un león dormido. Y, por eso, el Dépor debe afrontarlo como tal. Sería cuestión de hurgar en las cabezas de Agüero y Forlán, pero también en las de Maxi y Perea. Sus jugadores deberían pensar en cada partido como si fuera el último, porque esta es la única manera de ser solvente. A la vez, este es el gran hándicap que tendrán que superar todos sus rivales, porque no puede demorar más su despertar.

Fuera de la realidad

El partido del sábado motiva al Atlético, porque el Dépor ahora está arriba, en el sitio que quizá le correspondería a él, así que esperará meterle un bocado. Nos encontramos ante un rival irregular y mirar ahora la clasificación no conduce a nada. El problema del Atlético es de competición, es un asunto de motivación. Sufre un problema de realidad competitiva. Parece que para él aún no ha empezado la Liga y, en realidad, ya va por el segundo entrenador.

Una plantilla de renombre

Está claro que le falta un especialista en el lateral derecho, pero por jugadores puede estar en el escalón del Sevilla o del Villarreal, entre los mejores del país. Le faltan suplentes para Forlán o el Kun, pero los mismo pasa en todos los clubes, porque ¿quién es el suplente de Ibrahimovic? No existe.

Resurge Reyes

Reyes ha recuperado un poco de espíritu competitivo con la llegada de Quique. El jugador lo ha recibido con los brazos abiertos y el entrenador le ha dado un protagonismo del que carecía hasta ahora. Su entrenador le ha pedido cosas y se las tiene que dar, si quiere volver al primer nivel y recuperar el protagonismo perdido. No fue capaz de gestionar su éxito y otros ocuparon su lugar. Llegaron Silva, Mata y otros, y ya nadie se acuerda de Reyes.

Asenjo y Aranzubia

Asenjo es un portero con un potencial brutal, pero al que le está costando la adaptación a su nuevo club. No hay peor situación para un portero que empezar mal en un club. A Aranzubia le pasó lo contrario: nadie lo echaba de menos en el Athletic, pero se está saliendo en el Dépor. El caso es que si no tienes un portero solvente, no hay nada que hacer, aunque tengas diez Messis. Solo te salvas si eres el Barcelona del año pasado, pero es que en aquel Barça podría haber jugado en la portería hasta con el padre de Sergi Busquets.