Con la derrota, los granates vuelven a la décima plaza ante la indefinición de su juego y la falta de un líder
03 nov 2009 . Actualizado a las 12:11 h.El fútbol se mueve por impulsos, por sentimientos, por amor a unos colores y, como no, por la calidad de su juego. En el Pontevedra falta sobre todo definición. Probablemente le habría ido muy bien a Roberto Aguirre y a sus jugadores presenciar el vídeo del encuentro del equipo granate hace cuatro años. Aquello era fútbol de verdad, de compromiso, de entrega a un equipo que como reconocimiento le regaló el ascenso a Segunda División, categoría en la que muchos no habían ni tocado.
El gol de Cabrera a los 15 minutos exigió una entrega por encima del límite. Tonino fue uno de los referentes con Alejandro Vázquez, Casablanca y Fede Bahón. La tempranera ventaja le abrió la puerta del éxito pero también le obligó a recurrir a la experiencia y al oficio que necesitaban para salir del pozo de Segunda B.
Sin embargo, el reencuentro del Pontevedra en Anduva ha sido un mero trámite. Entre el gol de Cabrera y el del domingo pasado, obra de Nevado, hubo 20 minutos de diferencia. En ambos casos el conjunto granate consiguió trasladarle la presión a su rival.
Pero todo fue muy distinto a pesar de la importancia que también tenía este partido para acercarse un poco más a la zona noble de la clasificación.
Líder definido
No obstante, a pesar del cambio radical de la plantilla, los jugadores vuelven a mostrar las mismas virtudes y defectos de las últimas temporadas. Cuando la presión aprieta no aparece un líder, nadie consigue tirar del carro y un equipo sin líder definido suele tener serias dificultades para alcanzar los objetivos perseguidos. Todos habían echado las cuentas antes de partir hacia Vitoria: ganando en Anduva haremos bueno el empate cedido en casa ante el Sestao River. No hubo ni victoria ni siquiera empate y las consecuencias se pagan.
Vuelta a la décima plaza
El domingo pasado, tras las tablas con el conjunto vasco en Pasarón, el equipo pontevedrés ocupaba la sexta plaza. Al término del encuentro de Anduva cayó de nuevo a la décima.
Es un calco de las últimas temporadas hasta cómo le ocurrió el curso pasado al Real Unión de Irún. Se adueñó del liderato desde las primeras jornadas y ascendió en un abrir y cerrar de ojos sin que nadie le tosiese.
Por tanto, urge encontrar de una vez el equipo titular y el líder del equipo que Roberto Aguirre aún no encontró.
Sirva como experiencia que el Pontevedra partió con el Éibar en la lucha por el ascenso. A día de hoy, el conjunto eibarrés ganó 8 partidos y empató 1 (25 puntos) frente a las 4 victorias de los granates y otros tantos empates (16 puntos).