El Celta obtiene un punto que refuerza su autoestima y le rescata del peligro

Víctor López

VIGO

Al descanso perdía 1-0 pero Dani Abalo empató y prolonga la buena racha como visitantes de los celestes

18 oct 2009 . Actualizado a las 17:25 h.

Una vez más, el Celta respondió a domicilio. Las buenas sensaciones de este equipo han llegado siempre que los celestes se alejan de Balaídos. Ayer sumaron su quinto punto como visitantes tras ofrecer, como sucedió en Huelva, dos caras muy diferenciadas.

La mala noticia es que después de casi dos meses de competición, Eusebio sigue buscando sus piezas ideales. Ayer perdía a una de las fijas en su engranaje, David Catalá, por sanción, pero además decidió sustituir otra con el relevo inesperado de Cristián Bustos. López Garai tuvo que ejercer el papel de enlace con la defensa, mientras Michu se convertía en el otro componente del medio campo. Un procedimiento, de salida, arriesgado.

Fiel a sus costumbres, el equipo vigués comenzó mandando. Sin pegada, sin peligro, pero ejerciendo ese dominio que al contrario no le molesta. Poco a poco se desinfló. Fue entonces cuando el «Efesé», jaleado por un público enloquecido con el sueño de verse líderes, arrinconó a los celestes.

Melero López, un árbitro ya acostumbrado a jugarle al Celta malas pasadas, se la volvió a liar. El colegiado malagueño se creyó un claro piscinazo de Clavero ante Hugo Mallo. El Cartagena encontró con el gol de Víctor el premio que a los puntos había merecido. Los cartageneros volvieron a marcar el ritmo y dejaron que su rival tomase otra vez la endeble iniciativa.

Los momentos de propiedad de uno y otro equipo no tuvieron nada que ver en su consistencia en el primer período. Para prueba, el único disparo celeste que tuvo que atrapar el gallego Rubén lo puso Iago Aspas al filo del descanso. El mismo bagaje pobre de Huelva, pero sin los regalos a discreción.

Quedaba por ver si la segunda parte se parecía algo a la de los célticos en el Nuevo Colombino. De entrada fue así, porque nada más volver del intermedio, el Celta empató. Esta vez fue gracias a un golazo de Dani Abalo que se sacó de su repertorio por explotar un zapatazo casi sin ángulo que descolocó a los presentes.

Noguerol estuvo a punto de estropear este buen inicio pero el propio capitán enmendó su fallo. Hubiese cortado una reacción en la que el Celta ahora intimidaba. Aspas otra vez por dos veces estuvo cerca de enchufar a su equipo a una victoria. En la segunda el asistente indicó fuera de juego y anuló el tanto que hubiese cambiado el partido.

La expulsión de Michu

El giro lo dio la expulsión de Michu. El ovetense pagó su exceso de ímpetu y dejó a su equipo con diez por primera vez en esta temporada. De lo que podía ser a lo que realmente fue. El colíder estaba obligado a irse arriba. Sin embargo, ya no tenía la frescura del principio. Su mejor opción la encontró en un saque a balón parado en el que el cabezazo de Toché encontró una extraordinaria parada de Falcón.

Las obligaciones defensivas de Trashorras le anularon en ataque. Su técnico esperó, en esta ocasión demasiado, para sustituirlo y poner en juego algo más de mordiente con Joselu. El de Silleda no dio, pero al menos el contrario no pudo fiarse de la inferioridad viguesa.

Héctor tuvo la última para los locales que terminaron el día líderes, a pesar de ceder un empate. Al Celta el punto le sirvió para dormir fuera de la zona de peligro pero todavía pendiente de no caer al precipicio.