El argentino cabeceó a la red una acción de estrategia de su equipo, brillante otra vez a balón parado
04 oct 2009 . Actualizado a las 02:43 h.El Dépor tiene margen para soñar. Al menos anoche durmió en los puestos de Champions, esa cuarta plaza liguera que hace pocas semanas parecía solo una quimera. Si hoy no vence el Mallorca en Gijón, recibirá en este mismo puesto al Sevilla dentro de quince días en Riazor. Pero esa es otra historia. Ayer, gracias a su seguridad defensiva y que sigue sacando todo el jugo de sus jugadas a balón parado, el equipo entrenado por Lotina se ganó los galones de conjunto revelación del arranque del campeonato.
Y Colotto es su mayor protagonista. Valladar defensivo al lado de Lopo, que llama ya con los dos puños a las puertas de la selección, el argentino remató todas las acciones de estrategia de su equipo. Tras una primera parte en la que su equipo pareció aplatanado por el calor y desbordado por un rival, en cambio, incansable, el defensa cabeceó a la red un córner de Guardado, que peinaron entre Lopo y un rival, para disparar la ilusión del deportivismo.
Hasta ese momento, el Dépor parecía recrearse en su propia fortuna. Solo los ramalazos de genio de su banda izquierda, en especial del mexicano, más participativo que nunca, le sacaron de la monotonía en la primera hora de juego, disputada casi por completo en campo visitante.
Lassad, llamado a esa labor de enlace entre la sala de máquinas coruñesa y el ataque, se perdió en un mar de piernas rivales y en sus propios problemas para controlar el balón, pero la entrada de Juan Rodríguez cambió el panorama. El Dépor formó un triángulo en el centro del campo con Sergio como vértice más cercano a su defensa. Como resultado, ganó presencia en ataque, Mikel Alonso no pudo dirigir el ataque de su equipo con tanta comodidad y el propio Rodríguez disfrutó de dos ocasiones ante Aragoneses, que el meta gallego desbarató.
El gol quizá fue un castigo excesivo para un Tenerife ambicioso y bregador, pero en el que la picardía de Nino para abrir las defensas rivales se topa con la inocencia de sus remates. Con Alfaro desaparecido, solo Román se atrevió a probar a Aranzubia, que apenas tuvo trabajo tras el cabezazo de Colotto.
La veteranía deportivista y los cambios de Lotina acabaron por dormir el partido. Bodipo disfrutó de sus primeros minutos de juego, aunque falló una ocasión clara solo ante el portero, al tiempo que Mista se llevó la ovación de la tarde. El equipo coruñés tiene motivos para sonreír: la Champions es real.