Bolt también tritura el récord de 200

X.R. Castro

DEPORTES

En otra carrera espectacular con una salida memorable, el jamaicano paró el crono en 19.19

21 ago 2009 . Actualizado a las 09:24 h.

Estaba cansado, no tenía rivales que le apretasen, no contaba con el récord y Michael Johnson no pronosticaba un nuevo registro. Todo mentira cuando Usain Bolt entra en acción. El relámpago volvió con toda su intensidad al olímpico de Berlín para firmar otra carrera memorable y un nuevo récord mundial en los 200 metros: 19.19. Once centésimas menos que su propia plusmarca de Pekín un año atrás. Y lo hizo con un ligero viento en contra, pero rayando la perfección. Hasta el punto que fue el mejor en la reacción en los tacos.

El estadio fue un clamor. Por primera vez se llenó para ver la segunda parte del show. Y con el público entregado el relámpago no podía defraudar. Después de las bromas ante la cámara se puso serio para volar, aunque sin quitarse la sudadera.

Salió el primero con un tiempo de reacción de 0.133, el mejor de los ocho participantes, demostrando que aunque no se haya prodigado mucho en el doble hectómetro esta temporada es una distancia que tiene mamada desde niño. Con semejante salida, ni le hizo falta la compensación de la curva para ponerse primero. Lo fue desde el primer palmo.

Después llegó su desafío a las leyes de la gravedad. Se comió el centenar de metros que componen la curva a la velocidad de la luz sin descarrilar, a la manera de su adorado Don Quarrie. Para entonces ya tenía la carrera más que ganada y ninguno de sus rivales podría seguirle.

Pero quedaba la última fase del vuelo, su despegue en la recta de Jesse Owens, en la misma que le encumbró todavía más el pasado domingo. Ahí volvió a volar en su particular batalla contra el crono, porque su carrera de ayer era un mano a mano de Usain contra Bolt, una contrarreloj en toda regla. Al final ganó Usain Bolt con mayúsculas de oro. Entró apretando, sin pestañear y dejándose todo en el tartán, y justo en el momento que pisó la línea de meta se giro para confirmar lo esperado. Justo un año después había destrozado de nuevo el récord del mundo clavando la misma diferencia que cinco días antes había firmado en el hectómetro. Once siderales centésimas. Otro récord de otro siglo. Otro viaje al futuro de un extraterrestre que está llevando el atletismo a los altares.

Por detrás, a un puñado de metros saltó la sorpresa del día. Los alicaídos Estados Unidos no ganaron ni la plata. Se la levantó un joven panameño de nombre híbrido: Alonso Edward, a 62 estratosféricas centésimas del rey Bolt. El bronce si fue para el perdedor Wallace Spearmon, el aspirante agazapado que fue arrollado por el tren Usain en su camino hacia la gloria.

Cinco registros de lujo

Por encima, la velocidad supersónica del jamaicano consiguió que el 200 de ayer en Berlín no solo pase a la historia como el más memorable, sino también como el más rápido. Hasta cinco atletas bajaron de los 20 segundos. Un lujazo tan solo posible gracias a la locomotora Bolt.

Un extraterrestre que hoy celebrará su 23 cumpleaños por todo lo alto, pero a modiño . Mañana le espera un nuevo oro (si sus reservas no fallan en la previa de hoy) y seguro que un nuevo récord del mundo en el relevo corto. Sería el acabose en su novena carrera en ocho días. Indescriptible.