El técnico decidió alinear a varios canteranos en el partido contra el Manchester City
21 ago 2009 . Actualizado a las 02:35 h.Cuando el ex waterpolista Manel Estiarte, director de relaciones externas del club y hombre de confianza de Guardiola, dice que «entre Pep y Txiki no hay ninguna discrepancia ni ningún problema» es que ya ha comenzado el cisma. El que fuera crac en las piscinas también lo es apagando fuegos en los despachos. Y su misión es que las divergencias existentes entre el entrenador y el secretario técnico en materia de fichajes no desestabilicen la armonía del club.
En la plácida asamblea ordinaria anual del Barcelona celebrada el miércoles, la última de Joan Laporta como jefe, el presidente se alineó de forma descarada con Txiki. Primero recordando que «Eto'o se ha ido por razones técnicas», es decir, por decisión de Guardiola no compartida por él, y después afirmó que «contratar a Txiki Beguiristain como secretario técnico ha sido la mejor decisión» que ha tomado en su carrera presidencial, un piropo que llega en pleno pulso con el técnico.
La respuesta de Pep no se hizo esperar. En la 44.ª edición del Trofeo Joan Gamper, antiguamente un partido sagrado ante la afición del Camp Nou, el de Santpedor alineó de salida a canteranos como Montoya, Fontàs y Jeffren junto a otros más habituales (Busquets, Pedro y Bojan). Y en la segunda parte dio entrada a otros como Thiago, Jonathan dos Santos, Assulin, Muniesa o el juvenil Bartra, que ni siquiera pasó por el filial.
El mensaje parecía evidente: si no llegan más refuerzos, echaré mano de la cantera, pero habrá que atenerse a las consecuencias. Entre los citados, se encuentran los mejores jugadores del partido, Thiago y Jonathan, centrocampistas capaces de eclipsar el esperado debut de Ibrahimovic, que se quedó en unos pocos detalles y en la evidencia de que necesita trabajar la adaptación al sistema azulgrana.
Pensamientos diferentes
A Pep no le temblará el pulso si debe convocar a juveniles, pero preferiría que se incorporaran un par de jugadores con tablas. Su elegido, y principal motivo de la discordia con Txiki, es el central ucraniano Chrygrynskiy. El Shakhtar Donetsk pide 30 millones, cantidad que el Barça no quiere abonar. Por el contrario, Guardiola no quiso saber nada del delantero brasileño Keirrison, apuesta de Txiki que se fue cedido al Benfica, sin llegar a entrenar con el Barça.
Y también rechaza que le cuelen al repescado Henrique, central brasileño que jugó cedido la pasada campaña en el Bayer Leverkusen, también fichaje de Txiki. El secretario técnico insiste una y otra vez que «el mercado se ha puesto imposible, está todo muy caro», aseguró que seguirán «mirando de reojo la cantera» y no descartó dejar las operaciones para el mercado de invierno.
Plantilla corta
El pulso es serio. Las dos posturas son muy fuertes y el gran perjudicado puede ser el equipo. La realidad es que la plantilla es alarmantemente corta, pues Milito sigue lesionado y Jorquera, Gudjohnsen y Henrique ya no deberían estar a las órdenes de Guardiola, que no cuenta con ellos. Además, en enero se disputará la Copa África, por lo que Touré y Keita no podrán jugar.
Y es que aunque el bloque de la pasada campaña no sea muy numeroso, sí mantiene la calidad para seguir aspirando a todos los títulos, con o sin refuerzos, con más o menos canteranos. Por eso Txiki no tiene prisa para fichar.