Las estrecheces económicas se dejan notar en todos los deportes y el fútbol sala no es una excepción. Antes al contrario, casi todos los equipos han apostado por adelgazar y aquilatar sus presupuestos. Entre ellos figura el Lobelle, si bien el hecho de que la próxima edición de la Copa de España se dispute en Santiago ha propiciado que ese proceso de depuración financiera no sea finalmente tan acusado.
El equipo ha perdido a tres piezas de peso. Se ha quedado sin Carlinhos, uno de los mejores cierres de la plantilla y también uno de los jugadores que más cobraba. Tampoco renovó a César, que pertenecía a la clase media-alta, ni al capitán Manu, que se movía en mitad de la tabla de la escala salarial.
El Lobelle hizo un esfuerzo para firmar a Rafael, un polivalente jugador que conoce bien la competición y cuya cotización está por debajo de la de Carlinhos. Y a última hora no dejó pasar la oportunidad de firmar a Juan Puertas ya que es una operación que no trastoca los criterios de austeridad.
Lo cierto es que el mercado se ha movido muy poco y la mayor parte de los jugadores que han firmado nuevos contratos se han visto obligados a negociar a la baja.
Los dos grandes, ElPozo e Inter Movistar, apenas han modificado sus plantillas. El Barça es el único que rompe la atonía con el fichaje del brasileño Ari. Dos modestos, Santa Coloma y Zamora, son los que más se han esforzado por dar un salto de calidad en sus plantillas. Y, a partir de ahí, casi todos los clubes han perdido a jugadores que formaban parte de su columna vertebral en campañas anteriores.
Bajas con pedigrí
Uno de los casos más drásticos es el del MRA Navarra, que en el último lustro se ha movido siempre cerca de los puestos de la zona noble. Se ha quedado sin su tripleta de lujo en ataque: Lukaian, Pablo y Joel. Y tampoco continúa en el equipo Dani Fernández.
El Benicarló es otro de los que pierde potencial, con la marcha de Dani Salgado, Fali y Jordi Lledó.
En una tesitura similar está el Azkar Lugo, en el que han causado baja Riquer, Werner, Cassio, David, Orol y el portero César. Ninguno de los tres ha realizado fichajes rutilantes. Si acaso, Hugo Matamoros (Azkar) y Parrel (MRA).
El Playas de Castellón, otrora alternativa de poder en la Liga Nacional de Fútbol Sala, ya no tendrá en sus filas a dos de los jugadores que marcaban diferencias: Rafael (Lobelle) y Euler, al que las lesiones le pasaron factura en las últimas campañas.
En el Pinto, brillante y sorprendente semifinalista de Liga, hubo desbandada. Será un equipo nuevo en su casi totalidad, plagado de jóvenes valores de la cantera madrileña.
También el Carnicer se ha apretado el cinturón. Acostumbrado a reinventarse cada temporada, en esta ocasión intentará el más difícil todavía con una plantilla inexperta.
El Santa Coloma es uno de los pocos que rompe la inercia general. Ha recuperado a tres veteranos que brillaron en el propio conjunto catalán a finales de los noventa y que han optado por volver a casa: Dani Salgado, Rafa Muñoz y Óscar Redondo.
El Zamora echó las redes en el caladero del Pinto y también ha incorporado al goleador Cogorro. Y deja todavía libres las fichas para extracomunitarios, por lo que pudiera pasar.