Un detalle de frialdad del jovencísimo futbolista, recién incorporado al partido, sirvió de pasaporte para los vascos.
07 ago 2009 . Actualizado a las 12:05 h.El Athletic solo puede vivir de su cantera y esta sabe responder cuando le llega la ocasión. En Suiza, Iker Muniain fue el encargado de portar el testigo de la historia (1-2). Un detalle de frialdad del jovencísimo futbolista, recién incorporado al partido, sirvió de pasaporte para los vascos, que evitaron el desastre de caer en la primera ronda de la Liga Europa (antigua Copa de la UEFA) y siguen vivos en la competición sobre la que habían cifrado todas sus esperanzas para esta temporada.
Muniain, en su incipiente carrera de apenas setenta minutos como profesional, acumula récord tras récord. El más joven en debutar con los rojiblancos, la semana pasada, y ahora el más joven en lograr un gol con el club que más necesita de historia y promesas de futuro para retroalimentarse.
Pero para que la machada de Muniain tuviese lugar, el Athletic tuvo que demostrar antes que había aprendido la lección del partido de ida.
Cuando más necesitaba de una chispa, de un destello de calidad que acabase con la roma sencillez mostrada por el equipo en los primeros minutos, apareció la cabeza de Fernando Llorente. El riojano, que horas antes se había caído de la convocatoria de Vicente del Bosque, reafirmaba así su poderío.
En el descuento, Frimpang logró un gol que provocó que el Athletic acabase pidiendo la hora, ahogado en su área.