«Hasta que no pase el 31 de agosto no me creeré el segundo portero»

DEPORTES

Tras la marcha de Munúa y Fabricio, la nueva sombra de Aranzubia considera terminada su etapa en el Fabril y se revela como un nuevo parapenaltis

05 ago 2009 . Actualizado a las 02:17 h.

Pese a que llegó hace dos temporadas del Sporting, con el que había llegado a jugar en Segunda, el aprendizaje de Manu (Gijón, 1986) en A Coruña lo llevó a protagonizar dos temporadas opuestas en el Fabril: de la miel de la fase de ascenso pasó a un descenso amargo. Ahora se reivindica como el guardaespaldas idóneo para Aranzubia.

-¿Feliz por su nueva posición en el Dépor?

-Sí, pero hasta que no pase el 31 de agosto, y casi diría que a la una de la madrugada en las Islas Canarias, no me creeré el segundo portero del Deportivo.

-¿Se lo toma como un premio a su perseverancia?

-Los hay que tienen la suerte de que les salga todo bien, de subir de la cantera y llegar al primer equipo desde el primer día, y los hay que tenemos que machacarnos, machacarnos y machacarnos. Y hasta te sabe mejor.

-¿La temporada pasada fue para olvidar?

-No, porque jugué toda la temporada. La pena es que al final descendimos, pero yo estoy contento con el trabajo que hice.

-¿Qué aprendió?

-A salir todos los domingos a morir en el campo. Casi desde el principio de temporada salías con la idea de dejar los puestos de descenso, y estar todo el año así acaba quemando. Es más experiencia, porque es muy duro estar todo el año con un equipo joven como éramos y salir al campo sabiendo que solo nos valían los tres puntos. Así que de todo se saca algo bueno.

-¿Y se aprecia más lo conseguido ahora?

-Sí, porque ves que el club y el míster están confiando en ti y se agradece. Ves que lo que trabajas, gusta, que te acaba recompensando. No se pueden bajar los brazos porque no sabes cuándo va a llegar tu momento.

-¿Sabe que el míster habla muy bien de usted?

-Yo lo único que puedo hacer es devolverle esa confianza con hechos y estos son entrenando y jugando y dejándole ver que yo valgo tanto o más que otro.

-Cuando Aranzubia falle, ahí estará usted.

-Ser el segundo era la opción que quería. Si a Dani le pasa algo, una tarjeta o lo que sea, o llega la Copa, tendré minutos. Es a lo que aspiras cuando empiezas a jugar: llegar a Primera.

-¿Le ha contado su secreto para parar tantos penaltis?

-Él es un parapenaltis nato. Hay porteros a los que se les da muy bien y él es uno. Yo estoy contento, porque a mí esta temporada también se me dieron bien, detuve dos o tres. Incluso de pequeño en el Sporting tampoco se me daba mal y hasta ganamos algún campeonato por penaltis.

-¿Cómo se detienen tantos?

-Es intuición y fijarte en un par de detalles que te pueda dar el jugador que va a disparar: cómo ponga el pie o hacia dónde toma la carrera... Y luego mentalmente decir: te lo voy a parar.

-Si al final no hay sorpresas y usted se queda como segundo portero, ¿qué espera de su debut en un Primera División?

-Aprender e intentar asentarme como portero. Coger ese caché que da la categoría, ir haciéndome más portero.

-¿Qué objetivo se marca?

-Eso lo dará el día a día. Y para eso solo me queda entrenar, entrenar y entrenar, no me canso de decirlo, pero si he llegado hasta aquí es porque me he partido los cuernos entrenando. Y seguiré, porque hasta el día de hoy no he conseguido nada.

-¿Y si al final el club ficha a un nuevo portero?

-Sería con la opción de ser segundo, porque nadie llega como tercer portero y yo tendría que buscar una salida, porque si me quedase, prácticamente no tendría la posibilidad de jugar ningún minuto. Y el Fabril es una etapa más que cumplida.