El último «gentleman» del fútbol

DEPORTES

El técnico inglés falleció ayer a los 76 años de edad víctima de una larga enfermedad que nunca le apartó del fútbol pese a acompañarle durante dieciocho años

02 ago 2009 . Actualizado a las 02:39 h.

El corazón de Sir Bobby Robson (Langley Park, 1933) ha dejado de bombear fútbol. El que fue técnico del Barcelona en la temporada 96/07 así como de la selección inglesa entre 1982 y 1990 falleció ayer en su domicilio a los 76 años de edad después de no poder superar el cáncer contra el que que luchaba desde 1991.

En total han sido seis décadas dedicadas en cuerpo y alma al fútbol. Desde que el balón le apartó en plena adolescencia del camino que había emprendido para ser electricista, hasta este pasado fin de semana, cuando se le pudo ver asistiendo a un amistoso en el estadio de su último club, el Saint James Park de Newcastle. Fue un Inglaterra-Alemania.

Con un rostro demacrado, sentado en una silla de ruedas pero con la elegancia que siempre le ha acompañado, Robson disfrutó de sus últimos minutos de balompié acariciando la medalla al mérito deportivo con la que le ha galardonado la UEFA. Su último gran reconocimiento internacional.

Sir Bobby Robson no pasará a la historia por ser uno de los entrenadores más laureados, pero sí por su forma de ser. Su marcado estilo de gentleman inglés siempre le ha dotado de un toque de distinción en cada banquillo del que disfrutó.

Un «killer» del área

Desde sus inicios como jugador en su querido Fulham en el año 1950 quedó constatada esa elegancia. Goleador consumado, se permitió el lujo de anotar 68 goles en sus primeros 150 partidos como profesional. Una estadística que le valió para dar el salto al emblemático West Bromwich Albion, club con el que anotaría 58 tantos en poco más de 250 partidos. Números que le avalaron para poder jugar el Mundial de Suecia de 1958 con la selección inglesa.

Cuatro décadas como míster

Su carrera como técnico la inició por accidente. Sus últimos desmarques como jugador los dio en Canadá, en el Vancúver Royals, y allí deslumbró no solo por sus habilidades futbolísticas sino por sus conocimientos de fútbol. De ahí que compatibilizase las funciones de delantero centro con las de entrenador.

Su aventura duró un año. El tiempo que necesitó el Ipswich Town para repatriar al que por entonces era un prometedor técnico de 35 años. En el club inglés deslumbró, haciendo de un equipo humilde, un conjunto campeón. Condujo al Ipswich a adjudicarse la Copa de la UEFA de 1981.

Este éxito llevó a la federación inglesa a ofrecer las riendas de la selección a un Robson que tampoco defraudó en su cometido. Primero vivió uno de los mayores sinsabores de su carrera deportiva, cuando Diego Armando Maradona los eliminó de los cuartos de final de México 86 con su famosa «mano de dios», y a continuación llevando a Inglaterra hasta las semifinales de Italia 90.

El PSV Eindhoven fue el club que recuperó a Bobby Robson para la batalla diaria. Allí, el técnico de Langley Park ganó una Liga y a continuación trasladó su residencia a Portugal para firmar primero por el Sporting de Lisboa y a continuación por el Oporto.

Recopa con el Barça

Robson solo estuvo un año en Barcelona. Suficiente como para dejar innumerables anécdotas que lo confirmaron como un personaje entrañable. En lo deportivo, ganó una Recopa y se le recordará por su imagen llevándose las manos a la cabeza con el gol de Ronaldo en San Lázaro en el que dribló a seis jugadores del Compostela.

Un año en el que coincidió con el controvertido Jose Mourinho, al que muchos consideraban como su «traductor». El PSVV Eindhoven, el Newcastle y la federación irlandesa fueron sus últimos trabajos.