A falta de un punto para certificar su descenso matemático a Segunda B, el Alavés ya comienza a pensar en el futuro para dar continuidad al equipo vitoriano, a pesar de la Ley Concursal en la que se halla inmerso y la deuda que arrastra, informaron ayer fuentes del club.
La piedra angular del nuevo Alavés se centra en la junta de acreedores que se celebrará el 24 de de este mes, en la que tiene previsto renegociar las deudas con las entidades a las que debe dinero. Si no se alcanza ese acuerdo, la disolución y desaparición del Alavés sería la única solución. También se considera esencial lograr un pacto con la Diputación Foral de Álava, la principal acreedora del equipo, y lograr su implicación y ayuda para colaborar en el saneamiento del club.
Con esos dos condicionantes, el futuro del Alavés pasa por un expediente de regulación de empleo que afectaría a jugadores y a empleados del club, y por la ampliación de capital.
En el plano deportivo, se confeccionará una plantilla en función del presupuesto disponible. El actual entrenador, Javi López, cuenta con una temporada más de contrato y en caso de querer abandonar el club deberá negociar su salida.
En las últimas jornadas ha sonado el nombre de Javi López como principal candidato para hacerse cargo del Recreativo de Huelva la próxima temporada tras su descenso a Segunda División.